4.2.08

ÉL DICE QUE ES FELIZ EN LA MONTAÑA...

Un recogimiento que también me parece sobrenatural, porque no es estar en escuro, ni cerrar los ojos, ni consiste en cosa esterior, puesto que sin quererlo se hace esto de cerrar los ojos y desear soledad; y sin artificio, parece que se va labrando el edificio para la oración que queda dicha, porque estos sentidos y cosas esteriores parece que van perdiendo de su derecho, porque el alma vaya cobrando el suyo, que tenía perdido

Teresa de Jesús. Las Moradas. Moradas primeras, capítulo III.


1 comentario:

RGAlmazán dijo...

Es que cerrando los ojos no puedo seguir la blogosfera, si no lo probaba.

Una magnífica poeta Doña Teresa, lo de Santa vino luego.

Salud y REpública