31.5.08

LA FE DE SAÚL

Esto es lo que pasó entre Saúl y David, parece que fue ayer:

SAÚL
Esto se tiene que acabar, David: he pasado una y otra, y no te has enmendado. Acepté que te beneficiaras al Jonatán, luego te convertiste en yerno; vas a decir que la chica se ha ido con otro, pero está en su derecho, ¿acaso no la dejaste enfrente de la chimenea durante años mientras ibas a pescar o a matar filisteos? Te recuerdo que la niña tiene sangre real, y tú, de momento, ni una gota. ¿Vas a irle con el cuento a Yavhé? Eres un puerco, mírate, rubito, no has implorado perdón para ti una sola vez en la vida, no eres creyente, eres un ganapanes, un embaucador, vas con tu honda donde se levanta una perdiz… como ese Goliat... tus amigos andan diciendo que medía cinco pies, no te voy a decir que fuese un enano, pero es que contigo las cosas suceden así, lo pequeño se magnifica, y las conquistas… Los dos sabemos que nuestro país es pequeño y que no tiene que crecer más, las fronteras de Moisés son un delirio que le dio al viejo, algo que le dijo Aaron pegado a su oreja: “Di que Yahvé ha dicho que hasta el Jordán”… ¿Qué hemos ganado en estos años? cuatro ciudades sin trigo y más tierras en las que nada crece. Te hablo ahora como a un hijo: tú no sabes gobernar, vas buscando flores y componiendo bellos discursos. Deja que termine mi mandato y luego Dios dirá, lo más probable es que diga lo que tú quieres oír. Hasta ese día deja de salir y entrar, David.

DAVID
Sigue por ese camino y te encontrarás el anatema, infiel. Perdiste el favor del que todo lo ve y has perdido la simpatía del pueblo, sucio burócrata; ya nos advirtieron contra ti, infame sucesor de Esaú, fatuo: rebaña tu plato de lentejas porque se termina; te desviaste del camino real hace tanto tiempo que no sabes ya cómo suena la voz de Yahvé, mírate, tu luenga barba y esa corona ostentosa, los finos ropajes que te cubren y los esclavos a los que dispensas latigazos, oh Saúl, te has convertido en el triste paradigma del elegido que se echa a perder. Sin darte cuenta te has erigido como el primer antihéroe de la tierra, ni bueno ni malo… Tu ambición es más pequeña de lo que tú mismo piensas: no te serviría de nada acabar tu mandato, tu reinado es el paso en falso de nuestra historia, bien lo sabes… Se me ocurre que aún puedes tener un final honroso, monta un caballo, llévate a Jonatán (ya no me sirve), sin el auxilio de Yahvé no llegaréis muy lejos pero te prometo que vuestra memoria será bien tratada por parte de mi pueblo, si marchas hoy, tu partido será respetado, podrá integrarse en el nuestro, tu familia estará siempre protegida y tus bienes a salvo… Ay de ti si eliges oponerte a las decisiones del Dios que me habla y que se mantiene invisible para tus ojos: no podrás librarte del anatema, desgraciado.

Saúl se lanza contra David, forcejean, pelean agarrados por los brazos, como en el cuadro de Gaugin de Jacob y el ángel. Yahvé no les permite llegar más allá: la daga de Saúl se convierte en arena cuando la empuña para matar a David; tampoco permite que éste machaque el cráneo de Saúl contra el saliente de una mesa. El forcejeo dura cuatro meses, un rayo los separa. Saúl reconoce en ese rayo la olvidada potencia del ser superior, trata de establecer un nuevo diálogo con los cielos pero no recibe respuesta. David le mira: te lo dije, grita: marcha ya o muere como un perro vil. El antihéroe ensilla su caballo, aún espera una señal; confía en que la escuchará o la verá en las murallas que defienden los jebuseos. Se lanza en pos de ese reconocimiento primordial y una piedra le rompe la crisma. Moribundo, es capaz de rebelarse contra el silencio que le envuelve ya y que poco después se lo lleva:

SAÚL
David, maldita estrella del rock, perro rubio de almibarado verbo, me llamaste antihéroe cuando yo era tu rey, te atreviste a menospreciarme y yo me dejé porque de tan débil llegué a creer todas las mentiras que se cuentan sobre ti. He cumplido mi papel, rubito, os he dejado a ti y a tu dios el camino libre, habéis asaltado el futuro a costa de mi presente, he perdido lo que me prometió Samuel. Pues bien, ahora pido perdón a tu dios, demuestro la fe que él no tuvo para mí. Yo supero a tu dios en lealtad ¿cómo te comes eso, David? Esa piedra ha dejado mis sesos al aire, hacia ese aire lanzo mi justa queja para que nuestro dios la responda, si es que se atreve. El silencio que escucho me da la razón, ya falta poco para que se confirme mi terrible sospecha, voy a pedirle a este hermano que acabe con esta incertidumbre. Mata a tu rey, hermano, que quiere escuchar ese silencio cósmico que ya intuye.

29.5.08

OBRILLA

Prólogo

Qué clase de musa baja cuando uno está en casa cortándose las uñas, contesta ¿eres de esas musas falsas que aparecen y desaparecen para que deje de hacer algo cotidiano y útil como pelar altramuces o levantar pesas? Sí, ya veo que eres así, remoloneas en el sofá que te puse para que estuvieras cómoda y cuando yo haya empezado esta obra miraré y te habrás ido, ¡oh, falsa! ¡insincera! Quédate. ¡Vete, pues, si ése es tu trabajo, vete a la casa de otro! (sería tan guay si te quedaras).

Acto 1

El prófugo entra en el salón con una gaviota en la mano. No lo espera, pero hay cinco personas más, celebrando una reunión:

PRÓFUGO

Salud a la compañía.

GRUPO

Grr.

PRÓFUGO

¿Molesto?

EL DEL MEDIO DEL GRUPO

Francamente.

Sin embargo el héroe se sienta enfrente de una chimenea, de espaldas a los cinco, canta una canción alemana y despluma a la gaviota (si no hay presupuesto puede ser un pollo). Se eleva el tono de la canción. Fundido en negro.

Acto 2

PRÓFUGO

…Amor.

ELISABETHA ORFIDILLIA

Calla. Aparta de mí ese pájaro sucio, no me tientes: ¿Ves la luna? quisiera que pudiésemos morar allí, solos, mi vida, crearíamos un atmósfera de pasión. Reconcíliame sólo una vez más con los astros, tela de mis entretelas, humus de mis entreactos, esparce otra vez las plumas de ese pájaro sucio por este colchón, piérdeme esta noche, transpórtame a la luna, otra vez, ya sólo sé vivir en el delirio… Te has fijado que la palabra morar y la palabra amor son lo mismo en otro orden ¿no es maravilloso? Mórame, oh sí, ¡mórame esta noche!

PRÓFUGO (aparte)

(Las estoy pasando moradas para seguirla)

Ay, sí mi amor, ah, uh, viviremos en la luna o donde tu quieras. Será en el plano simbólico, claro, ten en cuenta que esto es muy siglo XIX, querida, los viajes espaciales serán muy caros; metafóricamente, en cambio, estoy dispuesto a transportarte hasta la luna. Veo que asientes, bien, no es necesario usar palabras soeces, tengo que reconocer que lo de morarte ha sido un hallazgo literario, ¿vamos al lío?

Acto 3

GRUPO

(Con rabia): Grr.

EL DEL MEDIO DEL GRUPO

Y…Conviene ser prudentes.

(Entra PRÓFUGO)

¿A quién dices que ha fichado el Racing?

Ah, pero si está usted aquí; y viene con su gaviota. Diga, ¿esos pájaros se comen?

PRÓFUGO

No lo sé, me lo han dado en el camerino.

EL DEL MEDIO DEL GRUPO

Interesante, a mí sólo me han dado dos o tres líneas de texto.

GRUPO (al unísono)

Ya es algo.

PRÓFUGO

Si queréis llamamos a una pizza.

Acto 4

ELISABETHA ORFIDILLIA

Oh, padre, ¡qué vulgaridad! Quiero arrancar de mí esta inmensa pena, no intentes frenarme, no hay torre lo suficientemente alta para que pueda repetir mi caída. Hablo así y le veo a él, corrigiéndome las metáforas y devorando al instante una hawaiana familiar, ¡Falso! ¡Insincero! Fue la gaviota, padre, hace dos mañanas se me anunció: llevaba una rama de lirio en el pico, ¿de qué escapabas gaviotita?

EL DEL MEDIO DEL GRUPO (que es el padre)

Ahora sabemos que huía de la cazuela.

ELISABETHA ORFIDILLIA

Mírala ahí, junto a la chimenea. No hay quien se la coma. Yo, que quise subirme a su lomo para encaramarme a la luna, me tiro ahora desde esta torre porque así lo indica este desenlace fatal. (Cae)

EL PADRE

Desenlace fatal, moira ingrata, me dejaste al menos el consuelo de su pudor y de sus prudentes símbolos... Mi niña, que moró tanto ¿quién disfrutará ahora los adosados que expropié? ¿A quién veré aburrirse junto a la chimenea? ¿Qué jugador de banda podrá sustituir a Rodolfo, ahora que ha fichado por el Oviedo?

Acto 5

PRÓFUGO

La piña también tenía su metáfora ¡qué curioso!

Según el libreto, este es el momento en el que me gano la compasión del público: fui bala perdida y ahora me encuentro a un anciano, en el camino; lleva un manto de arpillera y se apoya en un bastón. Venerable viejo, dime algo horrible acerca de mi futuro, algo que me reconcilie con el público a varios niveles. ¿Cómo? ¿Osas mantenerte callado ante mí? En tu gesto humilde adivino un sentimiento de superioridad que me hiere, maldito, ¿vas de dios? Dame tu indulgencia o muere, bellaco, ¿no quieres?, prueba entonces la punta de esta flecha… Ah, parece que ahora quieres hablar, es tarde para ti pero no para mí. Recibiré tus sabias palabras y podré reemprender mi camino de perfección, espera, voy a acercar mi oído, hablas muy bajito, anciano, bien, ya he pegado mi oído a tus labios, di lo que tengas que decir…

ANCIANO

Soy mudo.

(Cae y muere).

FIN

27.5.08

AY

Decido proseguir a otro ritmo. La actualidad es una ruina. Por partes: no hay dinero, no hay tiempo, no hay ¿ganas? Definitivamente lo tercero viene dado por los otros dos factores. Mi cruzada de hoy es contra el mileurismo, decido que no existe y sin embargo sé que los veo y creo que tienen el mismo derecho a quejarse, escucho sus canciones protesta, suenan realmente conmovedoras, imito ese sonido con mi teclado, lo mismo también suena evocador, conmovedor, creador, arrebatador, fijador o conquistador.

Ay en hebreo antiguo significaba lo mismo que ruina, al menos según la Biblia.

Los mileuristas que se refieren a ellos mismos con ese nombre aún creen en la felicidad. Todo el que se quiere enrolar en un barco aún cree en la obtención de un estado de buen karma. Yo mismo quiero mejorar el mío sin saber lo que significa realmente esa palabra, karma:

karma.

(Del sánscr. karma, hecho, acción).

1. m. En algunas religiones de la India, energía derivada de los actos que condiciona cada una de las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección.

2. m. En otras creencias, fuerza espiritual.

Como dicen los Lendakaris muertos, se me han cerrado los chacras, se cerraron hace tiempo.


Mi cruzada es contra los que dicen mileurismo y contra los que tratan de que cuaje la enésima fuerza espiritual; es decir, creo en su bondad, tal vez el término cruzada es demasiado poco sutil, qué tal si digo que los que hablan de mileurismo, de chacras o de quads son mis enemigos espirituales; no quiero que nadie piense que quiero desentenderme de las reglas, es un enfrentamiento ideológico y abstracto. La próxima vez que comparta la barra de un bar con alguien que me habla de Quads no tendré presente este texto, es más, probablemente no me gustarán la mayoría de las opiniones que vierto en contra de estos tipos. Dirán que soy un hipócrita ¿quién lo dirá? vosotros, es decir, yo.

Los chacras levantan pasiones hoy día. Y lo del tantra, en fin. El sexo tántrico a mí me parece una exageración; nada en lo que participe a tantos niveles me compensa como para estar días enteros haciéndolo; ya sé que el tema no trata exactamente de la duración, que se produce una especie de resurrección y se descubre de qué va el pastel cósmico, pero no me convence.

Es como el tema del mileurismo, una cosa para pasar el tiempo y quien pasa el tiempo por todos en España es El país y el colorines, o País Semanal, guía espiritual del pensamiento post nueva ola, post 68, post tal y preparado para presentar la polémica de la semana, como esa de los cocineros ¡Vamos coño! Cianuro no darán, y si lo dan será sólo o con leche, igual que en cualquier bar de polígono.

Si consiguen colocar a esta generación la etiqueta de los mileuristas estará marcada para siempre como la edad que quiso dar pena antes que luchar. Luchar, je je, pero, ¿dar pena? ¿Presentarse como un atajo de conmovedores estudiantes de medio pelo ante el resto del mundo, decir de uno mismo: por la tele me llaman fríki o mileurista? Ay.

En otro momento, posiblemente junto a la barra, defenderé el derecho del individuo a hacerse con un buen Quad para destrozar los últimos restos de bucolismo. Si me pillan con la guardia baja es probable que diga que en la India está la respuesta.

En cambio, de lo de los mil euros tengo que hacer una cruzada, ya ven, qué tonterías nos motivan. Será porque no los cobro. Es la más burda y real conclusión que podéis sacar de todo lo que he dicho.

14.5.08

Sobre Vilos

Se trataba del tiempo que pasaba delante de una pantalla parecida, con los ojos achinados, derivando hacia el anonimato, e inventaba, cuando no era posible derivar, y divagaba, si tampoco era posible inventar, y el rato se convertía, en los mejores casos, en un momento de isla, en una postal de Saba que era agradable mirar; no una de esas imágenes que reclaman una obsesión del receptor, una impresión en fuego, no, una de esas postales, en cambio, que pueden contemplarse tan sólo durante unos segundos y que jamás significarán nada, no cambiarán nada, quizá queden bien en un corcho, unidas a una chincheta unos años, eso será todo; una postal que amarilleará como otro papel, en la que hay una playa y unas cabañas pintorescas, en la que se intuye una puesta de sol, el aleteo de unos pájaros con nombres innecesarios y una estampa transparente de la brisa.

Para los que divagamos, el silencio viene como confirmación de que nunca hubo otra cosa; encontramos en el nunca, en el nada y en el jamás, la palabra correcta –la única- que nos saca de las divagaciones, que nos presenta al mundo antes de que este se marche de nuevo. Escribimos mientras el mundo está en otro mundo, y cuando retorna nos quedamos secos, hasta que se marcha e intentamos recuperar la derivación, lo que los optimistas (y mucho) llaman el Arte por el arte. Sólo es posible si el mundo se deja clavar con una chincheta, si no es necesario saber el nombre de los pájaros para que nos emocione verlos volar.

No pensó que la vida le buscaría en su parte del mundo. Vivía con puertas y ventanas abiertas, salvo si se levantaba viento. Delante del monitor, abogado-consejero de sus propias imaginaciones, correcto para pervivir, Vilos Cohaagen no vio que el mundo apareció en el umbral de una de aquellas puertas. Su saber-hacer diplomático buscó otra palabra, no lo nombró mundo, ni tampoco enfermedad, a decir verdad no recuerdo el nombre que le dio, podía haber sido muerte pero no fue; tal vez silencio se ajustaba mejor.

Y lo demás es esta postal que puedo mirar o no mirar.

Detrás está su firma, la de Carmen y la de Kate.