31.12.07
LA CENA DE NAVIDAD DE R.C.
En la cena del instituto, cantaron. Fue agradable con la camarera antes de golpear la mesa al ritmo de los himnos. Sonrió aliviado cuando se acabaron los postres y las botellas. Hubiera querido que aquello no tuviera que ver con lo ritual. Saludar, cantar, repetir sus chistes a una manada de extraños, no a los mismos personajes que veía desde los catorce (naturalmente cambiados, pero iguales); la limpieza -pensó- es imposible cuando tu patrimonio no sólo te pertenece a ti. El drama de los amnésicos es más social que individual: "si nadie les dijera que tienen que recuperar algo"
Llegó el último a la cena. No había espacio para él. Se pudo colocar en una esquina, enfrente de los que mejor aprobaban (quizá disfrutaran) con ese catastro de sus recuerdos. La sensación de que se había quedado fuera hubiera sido más grata si no hubiera asistido. Allí lo interpretó con un penoso significado: fue como si fingiese reconocer a alguien que le había saludado en la calle. Sentado de lado, a medio metro de la mesa, esperó que los brindis y el barullo le sumergieran otra vez en los años.
Se despertó con resaca. ¿Qué había pasado los últimos trescientos y pico días? ¿Por qué no habían cambiado los himnos, ni el restaurante, ni el sabor del orujo de hierbas? ¿Qué clase de vida sin ciclos practicaba? Paladeó la necesidad de dejarlo todo como lo encontró. Se puso a contar uvas.
27.12.07
¡QUÉ POCA PICARESCA!
Si cuando queden diez años para mi jubilación suscribo estas palabras en este orden, habré completado la cuadratura del pentágono liberal. Pero lo dudo. Imagino que terminaré en una oficina, en el caso de que para entonces exista tal cosa, pegado a un contrato indefinido como una lapa. O en algún sitio peor.
Todos los días, alguien se va del sótano que frecuento. No se ve a ningún anciano picando datos, hay un grupo de mujeres de cuarenta a cincuenta, tienen horarios especiales, y entre los jovenzuelos yo tiro a veterano. A una chica le han llamado hoy y se va a currar a un periódico gratuito, otra se fue el lunes a hacerle revistas a siete empresas. Por si les dice algo, las dos son periodistas (ver Manuel Ortiz). El almanaque de la precariedad en la que se está convirtiendo esta vida laboral es, en sí mismo, una estadística. Sin embargo (supongo que gracias a la carrera: historia del arte) he podido escoger hasta ahora la clase de menoscabo que estoy dispuesto a admitir en un curro. Por eso creo que irme de Güater Inc. fue un acierto. Un acierto dentro de un largo listado de golfas decisiones.
20.12.07
ÁNDE SA´BRÁ METÍO EL LUGAR PLÁCIDO
Si digo que pasé la mañana entre Gonzalo de Berceo y Violeta Parra, que comí de canapés, y que a los jefes les dio vergüenza que les viésemos pelar la pava y nos dejaron marcharnos a casa, resumo el día y creo que el párrafo es lo bastante corto, de manera que nadie tiene que exprimirse las meninges para entenderlo.
El horóscopo ha dicho que hoy iba a estar a lo que no he estado. Sueña la margarita con ser romero, cantaban los jefes, así los he conocido, bailando (ellos), yo pensaba que la romería simboliza la vida en la lírica medieval. Con aguafiestas que piensan en símbolos, es normal que los jefes nos mandaran a casa. Como seguía lloviendo, he renunciado a buscar otro Locus amoenus. Cargado con la cesta, he vuelto al coche, que se parece.
La romería ha derivado en un atasco, pero, con estos lugares portátiles y esa música de luna en los charcos y ritmo en las caderas, se ha llevado mejor (si es que antes lo había llevado mal, sinceramente no lo sé).
De vuelta al apartamento he puesto el piloto automático que me llevará hasta las seis de la mañana. En mis planes no está volver a salir a la búsqueda de aquél paraje donde me tumbaré para rasguear mi canción.
17.12.07
CICERÓN RESPONDE
Y si esto no fuera así, ¿quién habría de ánimo tan duro y agreste que no me concediera esta recreación y entretenimiento, ahora que no puedo dedicarme al foro ni a los negocios públicos? Yo no puedo entregarme al ocio, y temo más la tristeza que las letras. Lo que antes me aprovechaba para los juicios y la curia, ahora me deleita en casa. Y no sólo me ocupo en cosas tales como las que este libro contiene, sino en otras mucho más graves y mayores, y si logro verlas terminadas, pienso que mis ocios domésticos igualarán a mis defensas judiciales. (...)
14.12.07
¿YA LES HE CONTADO LA HISTORIETA DE ALF?
11.12.07
COPIA DE SEGURIDAD
Decía que la copia de seguridad, la autocopia, no la practico. Claro que, el silencio, eso es algo que también me cuesta. Comencé siendo un incontinente, y ahora apenas cuatro palabras son un templo. Sin embargo las traigo, como Numerobis.
Un ejemplo: lo de los horarios. Antes hubiera deshecho el jersey por el hilo. Bien pensado, creo que eso es lo que voy a hacer. Qué coño. Allá voy.
(Al fin y al cabo todo esto es provisional/ocasional).
5.12.07
MY TWO CENTS
Luego hablando con Diego me ha dicho que ya no lee libros, dice que es porque ya se los ha leído todos y no le he querido llevar la contraria, supongo que quiere decir que a cierta edad la elocuencia es monótona. Pienso que el verdadero escritor es una persona que puede leer por lo menos dos horas sin interrupciones, más luego todo lo demás, pero primero eso.
El vanguardismo estuvo bien, pero ahora los laureados han vuelto a la elocuencia pura y dura, creo, la verdad es que no los leo. Instalados en el planteamiento correcto, la virtud es escoger temas guapos. Ya no se habla de la clase culta porque no se habla de clases y por que la cultura se le presupone a todo el que tiene hijos en la universidad, casa, y dos autos de Calderón o de los otros; el mercado es imprevisible y aquí no escribe el que lo necesita sino el que quiere y puede. No recuerdo bien de qué estaba hablando. La elocuencia, decía, vaya truco barato. Puede que ellos –si es que son tan panolis como para formar parte de un ellos- y ellas, idem., crean que les echo en cara que ganen pasta , pero no va por ahí, no es su forma de pasar el rato lo que criticó, es la vanidad, el ranking; es en definitiva, la parafernalia.
3.12.07
MUÑECAS
Le contaba hace poco que yo me pedí juguetes hasta tarde, iba por rachas, pero creo que con los últimos clicks que me echaron los reyes tenía yo quince años –diré catorce para salvar los muebles. En lo que tardó en crecerme el bigote pasé del fuerte Randall a Venus in furs, y la lié. Así que la vida es una mierda, vaya, vaya: no era eso lo que decían los playmobil. Claro, que a los playmobil les ponía voz yo.
Con los años me he dado cuenta de que, a menos que te persiga un predicador o un tío fascista que quieren matarte, la vida no está tan mal. Es que se pasa a la realidad de una forma muy brusca ¿no creen? La adolescencia tendría más sentido a los setenta años. Bueno no lo sé. Joder, qué difícil. Ahora me parece que los juguetes, como le pasa a la cría aindiada, no significan nada; ni los símbolos, ni los recuerdos: quieras o no, tanto tiempo huyendo con los indios te convierten en uno.
30.11.07
EL CONDE DEL SOUL
Alguien hizo este logrado dibujo de Al Green
Echaban de menos, sus amistades, la otra forma de ser, y él también (¿dónde la circunspección?) pero igual clamaba desde el palio con funk del que cada cuatro días fabrica una opinión distinta: hoy el profundo sur, mañana las nalgas de una algodonera. Su sombrero los hipnotizaba.
El nombre de los carteles los impresiona, Patronio.
La vanidad la satisfarán palmadas en la espalda.
Y al final, ni dientes de oro ni sombrero, el soñador despertó del sueño, y el nigromante no le quiso dar sus discos de Al Green, pensó que mejor estarían en la basura. Le quedaron los dientes, no eran de oro, pero les tenía cogido cariño a las manchas marrones y hasta al sarro.”
Llevé a cabo el consejo que me había dado la panadera, me fue bien con él, así que lo puse en este libro:
Deja que otros canten el soul que te gusta oír
si no quieres que tus cuerdas vocales pongan a parir.
21.11.07
MANOS DE PICATEXTOS
Las bibliotecas están bien, las diez están bien, y construir el día con módulos pequeños y no con cargas de cemento (¿Cuántas veces comparo el trabajo con cemento, sisifeando? menuda lata, los mismos símiles, el mismo cantar de las hazañas del que en buena hora nació, el que ciñe espada para que el rey le absuelva -¡qué buen vasallo si tuviera buen rey!- ¡qué lata!; a ver si me animo a la vuelta de tuerca ¿Es eso el estilo?¿dar la vara?)
Me reincorporan la semana que viene, y pronto me pondrán el Adsl. Es difícil asilvestrarse. Yo me veía rebuscando alipendes en el contenedor y fíjense, me quieren convertir en un publicitario –de tornillos, no de postín. Mira que les quise advertir de que era un espíritu libre (aunque el pájaro en la mano se dejaba sobar); mira que había empezado a recortar cupones, y no han querido soltarme, o fui yo el que no se quiso soltar tan pronto. Da un poco igual.
14.11.07
RIPIO
La ventana, dos grúas excavadoras, una naranja al fondo y otra a la izquierda, amarilla. Se mueven como si las tocase un masajista, bajan la pala, ensanchan la zanja.
Me pregunto si existirá el rap del ripio, es posible que alguna vez alguien lo haya compuesto: el sol deslumbrante, el descampado solitario, el movimiento pendular de la excavadora, cortinas echadas, persianas bajadas. El rey del ripio aquí es Sabina, el Melendi no le llega a la suela de los zapatos. Si estoy en un avión y me toca aguantar la borrachera de alguien, prefiero la del de los cerros de Úbeda mil veces antes que las del progre pijo ese.
[Es posible que el avezado lector se pregunte que es un ripio, y puedo decirle, honestamente, que hasta donde yo sé, es el arroz del lenguaje, el almidón de las camisas, es la perdición de los bares de copas, algo inherente al proceso comunicativo]
Ah, ¿entonces te refieres a tópicos lingüísticos?
Sí y no, porque el lenguaje hace la realidad. Por tanto hay ripios que son rigurosamente ciertos, la catedral solemne, la valla metálica, el asesino cruel del vagón de metro. Hay ripios que la vida reproduce.
¿Tú has estado leyendo a Borges, no?
12.11.07
PACIENCIA
En el anterior párrafo hablábamos del caso de un escritor ignorado que se comporta como el más rechazado de los narradores vivos. Es posible que, en el climax de su autocompasión, componga hipotéticas y líricas cartas de rechazo con el fin de pasar por salmón maldito, futuro escritor de culto. Un buen día, animado por sus allegados, que creen que las cartas las enviaron las editoriales (hecho que no les sorprende en absoluto), las incendia en una chasca, y así obtiene ante ellos (sus únicos amigos, sus únicos lectores) un triunfo similar al de esas señoras de sesenta que se visten con minifaldas y tops.
8.11.07
MODERNO SÍSIFO VAGO
No me creo las notas mentales. Me dejo notas mentales para el resto del día, sofismas al estilo de Paulo Coelho, como: “el guerrero de la luz batalla con el yelmo resplandeciente” (si me ducho) o “el guerrero de la luz disfruta de la pitanza restauradora” (cuando desayuno), y si pienso en “Carpe diem”, me digo que hay que adaptarlo, “disfruta el día” a partir de las seis aprox.
El problema, lo dicen las tertulias, es que lo queremos todo y que somos la generación que puede lograrlo –hasta la inmortalidad, dice Houllebecq-. Y yo, por mucho que diga que me conformo con poco, puede que, si no todo, si que quiera bastantes cosas; en fin: no todos los días como arroz blanco, sueño con viajar a Brasil, y no dejo de emitir dióxido de carbono, oiga, que se nota que Al Gore no espera la Veloz.
Cuando entré a trabajar aquí, el jefe me dijo: no me gustan los vagos, y entonces pensé que era un ingenuo. No vio que soy un vago posmoderno, un ambicioso holgazán. Me despierto, desmotivado, pero vengo y hago el paripé; pongo mi ladrillo, no muy bien, ya ven, pero ¿qué me importa a mí que el edificio quede pintón?
7.11.07
APROPIACIONES
Decía (creo que) T.S. Eliot, sobre William Blake, que leerlo era como meter a un tigre en casa; algo parecido pasa con Bolaño: es fantástico ver sus zarpazos, pero hay que tener mucha cintura (o ser muy idiota) para que ninguno te alcance.
Vázquez Montalbán tiene un sentido del humor diferente, quizá más flexible (aunque con Bolaño no se sabe), seguro menos hermético. Uno de los aspectos que me gustan de estas entrevistas –y de sus novelas- es la persistente burla de la nostalgia, la parodia del hombre agotado que despliega.
Bolaño
Luis García. —Sus libros adolecen de cierto trasfondo político irrenunciable. (No podría ser de otro modo viniendo de alguien que fue acusado de terrorista en su país, y que se considera un exiliado). Pero, ¿a que se debe que no participe activamente en España en movimientos sociales como lo hace por ejemplo Luis Sepúlveda?
R.B. —Bueno, a mí cuando me detuvieron en Chile me acusaron de «terrorista extranjero», porque mi acento era mexicano. Lo sentí como una medalla. Lástima que esa medalla no duró demasiado tiempo. El teniente de carabineros que me detuvo, en un control de carretera, era claramente un esquizofrénico y probablemente nadie le hacía caso. En algunas publicaciones alemanas he leído, con estupor, que estuve medio año preso. En realidad sólo fueron ocho días. Con respecto a participar en movimientos sociales, no tengo idea en qué clase de movimientos sociales participa Luis Sepúlveda, pero seguro que a mí no me dejarían entrar a ese club. Ni a ese club ni a ningún otro. Así que podría decir que no participo por cortesía, por delicadeza, para evitarles el mal trago de mi más que segura expulsión. O dicho en otras palabras: que se ocupen ellos de esa política que yo ya tengo bastante trabajo con ocuparme de la literatura y de mi política. Una última puntualización: yo jamás me he sentido un exiliado en España, como tampoco me sentí un exiliado en México, ni en Centroamérica, ni en ningún otro lugar en donde se hablara español.
Lucía Iglesias Kuntz: ¿A qué se debe el éxito de Carvalho, el detective privado que protagoniza sus novelas?
M. V. M.: Yo creo que ha tenido éxito internacional por un motivo, y es porque no solamente ha reflejado la transición española, sino una transición en un sentido más amplio. Es un hombre que reproduce la atmósfera de los años sesenta, que habían creado unas grandes expectativas de cambio ecológico, los hippies, la droga anticonceptiva, la libertad en todos los sentidos, revoluciones blandas, revoluciones líricas. Y esta especie de desesperanza finisecular, en la que todo el mundo tiene miedo a perder el trabajo, a enfermar de sida, ese miedo a la libertad que han sabido inculcar perfectamente mediante mecanismos de carácter represivo desde el Papa de Roma hasta los manipuladores de los mercados de trabajo. Carvalho ha reflejado todo eso en sus novelas, por eso yo creo que su discurso puede ser entendible en Atenas o en muchos otros lugares.
6.11.07
CIUDADANO
Nunca he sido popular; creo que si hubiese estado en la luna no me hubiera venido a recoger ni mi madre. Me imagino esperando el bus en la puerta de Cabo Cañaveral, soportando el tembleque de piernas típico de los astronautas, pensando en los transbordos que hay que hacer hasta Moratalaz.
Aunque me llamaran rey (o prenda), con siete años ya sabía que ni confeti ni vítores, ni siquiera una triste entrevista en el periódico del barrio; y cuando llegan los catorce y te das cuenta de que a las chicas no les van los pringaos (salvo en las películas para pringaos), te olvidas de ser conocido o reconocido; sólo te obsesiona pillar cacho, y claro, así no hay manera.
5.11.07
ADIÓS BLOGUEROS
Hoy me cuesta más escribir porque estoy griposo, creo, porque estoy nervioso, el jefe no ha dicho nada, el lunes que viene es el último día -diré algo aquí- luego llegaré a casa y me dolerá la espalda, la incertidumbre; mi cumpleaños será invisible. Esta vez no soplaré las velas, nadie dirá que tengo que pedir un deseo, por que a ellos les parecerá un sarcasmo y a mí una grosería. Si hablo con alguien de mis pírricas victorias, si me niego a llamarlo desempleo, lo haré tartamudeando y con gallos, nada que ver con esta postura.
2.11.07
PROBLEMAS CON MI CARRERA
Yo le bajo huesos roídos y ella los roe, agradecida.
Hay amigos que me dicen que mi carrera y yo tenemos una relación descarnada, pero no es cierto. No nos llevamos bien, eso es todo.
Reconozco que la abandoné mucho tiempo.
Yo quiero reconciliarme. Quisiera subirla a casa, ahora que ponemos la calefacción, y restañar sus heridas, con gasas, con caricias. Reconstrucción y reconciliación son dos palabras parecidas, las usaría ambas en mi cálido gabinete. Primero la dormiría, luego examinaríamos nuestros traumas, la bañaría, bueno, ya saben... el proceso... es delicado ¿será duradero?
Debería hacerlo hoy, desde este momento; si silbo vendrá. No creo que quiera morderme, si lo hace, tengo que aguantar, por ella. Nunca me pidió nada, estuvo allí antes de que le hiciera caso, no impuso condiciones; se torció, sí, pero yo no intervine para ayudarla, no le dije “no sigas por ahí”, esa frase que alguien nos tiene que soltar alguna vez. Me callé y ahora la comparo con un chucho abandonado, la expongo a la compasión de los demás, como si fuera un perro, sin ningún pudor.




