14.3.08

SOY EL CEPA, ETC.

A falta de un tema mejor retomaré el hilo escribiendo sobre el hecho de escribir. Mientras las teclas se buscan todo va bien. Antes he pensado ¿qué escribiré? y me he dicho ¡pero qué coño! Pon lo primero que se te pase por la cabeza. Y lo primero es el consejo por el que pagué cuatrocientos euros una baza que ni siquiera estaba moco: el sistema, la estructura, la fórmula de la Meca Cola.


¿Hasta cuándo vas a dar tumbos, Catilina?


Lo malo es que si pienso eso de lo único con lo que aún espero saltarme los trámites de la cotización, porque no lo voy a conseguir ni follando ni dando patadas a un balón, si es que le diera al balón, se desmonta mi tenderete y el replanteamiento elevado a infinito se presenta y grita: ¡Organiza! ¡Estructura! Y pienso de mí, pagaste cuatrocientos euros por una bronca, ¡eso sí que tiene guasa!

Tengo un proyecto. Iré al Leroy Merlin. Compraré cincuenta tornillos, cincuenta tacos y catorce baldas; supongamos que dentro de un par de meses tendré dos estanterías, y dentro de un año quizá quiera enseñárselas a los vecinos. Les diré: no prestéis atención a estos churretes, la pintura era de mala calidad. Si están un poco torcidas es porque andaba con prisas, pero si pongo un mostrenco aquí y este diccionario en la otra punta, se neutraliza la caída. Los libros no ruedan. A los vecinos les diré con algo de petulancia y mi más sincera humildad que intenté mirar los planos aunque finalmente decidí hacerla por instinto. Sé que durará sólo unos segundos: estoy deseando ver la cara de la chica rubia que coge el autobús de las siete y media y la del alto de gafas (porque todos dudan un instante) tal vez suene un ¡oh!, aunque de inmediato cogerán una aceituna del cuenco y exclamarán: ¡oh, qué buenas están estas jodidas gazpachas!

Puedo imaginarme su conversación de vuelta al tercero: “¿tú sabías que este chico quiere ser escritor?” y el otro contestará “Si lo hace igual que pone baldas… Cagoendiós”


Me quedo con el primer oh. Hay que estar loco para intentar competir con las aceitunas.

3 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Oiga, Pablo, ha vuelto usted muy críptico. Serénese y no nos hable en clave que no estamos en guerra.

Salud y República

Ten con Ten dijo...

Mmmm, qué ricas las aceitunas, tienes razón, pocas cosas las superan. Las malagueñas están de muerte.

Bienvuelto, aunque un poco perjudicadillo por lo que parece.

Anónimo dijo...

Como que de repente me salió un comentario inteligente, y se borró.... Debe ser que mi inteligencia, como las páginas, caducan. La cosa iba de decir que haciendo tropecientas estanterías, alguna saldrá recta. Que ojala que en la escuadra del brazo con la tecla se escapen por las yemas las ideias sin corsé, que cuatrocientos euros no son nada, si una vez estructurada la mirada errante en la sombra te busca y te nombra... Pero ahora ya no me sale inteligente. Ah, las aceitunas empachan, pero están taaan buenas, no hace falta competir con ellas