El hecho es que por aquella época, yo era tan descerebrado como para trasnochar –beber– y después ir a clase (hay que decir que la asistencia era bastante obligatoria). En la primera clase yo no me había leído el libro. Estaba de resaca y creo que no sólo no atendí, sino es posible que también me durmiera (no profundamente, pero si uno de aquellas cabezadas que los profesores rara vez saben cómo reprochar. Una cosa es una conversación, pero, ¿qué clase de complejo puede llevar a un profesor a montar un pollo a alguien que necesita dormir?). En esa sesión no conocía a nadie, ni hablaba con nadie, con lo cual no pedí los apuntes, que de bien poco me hubieran valido, ya que la cosa no terminaba con un examen sino con una glosa de un folio sobre una de las conferencias que organizaba el departamento[1].
Pasó la semana y me leí Tala, y me gustó mucho. A la siguiente clase fui y estaba como nuevo o, al menos, así lo recuerdo ahora. Yo solía hablar en clase, en fin, no creo que fuera uno de esos insoportables que te cuentan su vida a la primera que el profesor les da cuartelillo, pero tampoco he sido tímido si sentía que tenía que soltar mi pedrada. Así que levanté la mano, como suele hacerse en esos casos, y expuse lo que a mí me parecía, es decir: que cuando se levanta del sofá, el protagonista de la novela resucita. Lo que es decir bastante poco. Y lo que, probablemente, había oído en la clase de la semana anterior.
No creo que lo sepa nunca (tal vez si me topara alguna vez con la profesora, podría preguntarle, porque imagino que debe decir lo mismo cada vez que habla de Tala. Aunque para eso si soy tímido), pero ahora veo su cara, que me mira y está pensando: “Este chaval es idiota ¿o qué?”, y oigo el silencio sepulcral de la gente, un silencio de esos que sólo provoca la vergüenza ajena; y estoy bastante convencido de que así fue: morí en una clase y cuando resucité ya estaba todo dicho.
La moraleja es que echo de menos la universidad.
[1] Elegí hacerla sobre una conferencia que ponía por las nubes una novela de Mañas. No he leído nada de Mañas y no creo que tenga tiempo de hacerlo.
1 comentario:
Yo también.
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