Cada vez que hablaba con alguien del asunto (ha sido una semana y aquí lo prorrogo porque el blog va que ni pintado para enrollarse)… Cuando iba y le decía que a Montalvo le mola el Opus el alguien me daba otros tres nombres o me contaba que en su pueblo había un colegio y que los niños que buscaban mitras por los alrededores eran secuestrados, que con sus globos oculares hacían óbolos a Luzbel y con el resto alimentaban a los numerarios –un tipo de animal decadente al que no da el sol, que se envuelve en corsés de pinchos y mastica con las fauces abiertas… Ya digo que hay mucha leyenda. Pensar que los numerarios son hombrecillos entrañables que hacen el bien y cantan a los pájaros, además de que tiene mucha menos gracia, tampoco se adecua exactamente a lo que todos sabemos de la Obra.
Lo que sabe cualquiera que haya aprendido a gatear sin un Dios es que son cursis, trepas, feos.
Dirás que generalizo y sin embargo, en este caso, puedo demostrarte que no sólo es que lo sean (en un 80%) sino que además su deseo es ser así, precisamente por que su máximo anhelo es parecerse al burro, perdón, al burrito humilde de Barbastro. Dices que parto de premisas falsas, ¿Cómo sé que era así? ¿Acaso lo conocí?
En los tiempos de Youtube éso se sabe en menos de lo que tarda en persignarse un goliardo, si además lees dos líneas de Camino sobran explicaciones:
Aquí cuando se traviste de un Harry Powell[1] avant la lettre:
"Bendito sea el dolor. -Amado sea el dolor. Santificado sea el dolor... ¡Glorificado sea el dolor!"
En la misma línea:
"Donde no hay mortificación, no hay virtud".
Aquí, merendándose la de F.F.:
"Tras la guerra viene la paz. ¿Y qué es la paz? La paz es algo muy relacionado con la guerra ¡La paz es consecuencia de la victoria!"
Sólo he conocido una familia de la que decían “ésos son del Opus”. En efecto, eran asquerosamente cursis y trepas y, una vez que veíamos un partido de fútbol al lado de ellos, el padre le sacudió al hijo una toña del quince porque su cabezón no nos dejaba ver los regates de Amavisca. Gracias al tiempo les he perdido el rastro. Tal vez están en uno de esos castillos con torres afiladas en lo alto, puede que se hayan arrancado los ojos para ver o que pasen día y noche tiñendo sepulcros con viejos botes de tippex, de esos que ya no se ven.
3 comentarios:
D. Pablo se codea usted con gente rara. Tenga cuidado que los virus se propagan y no perdonan.
Salud y República
Por cierto, me gustó mucho el artículo en D.
Ana.
Terrorismo Recreacionista:
El Terrorismo Recreacionista –TR- es un tipo de activismo (parecido al Terrorismo Poético de Hakim Bey: http://lahaine.org/pensamiento/terrorismo_poetico.htm) pensado para que tú te diviertas, una especie de juego en el cual tú interpretas un papel frente a otras personas sin que ellos sepan nada. Cuanto más irreal y rocambolesca sea la situación que inventes y reproduzcas mayor nivel tendrás como TR, y a su vez mejor te lo pasarás.
Hacer Terrorismo Recreacionista significa actuar frente a otra persona (o grupo de personas) haciéndola creer o al menos sospechar que la escena que vive, por más inverosímil y molesta que sea no se trata de una obra de teatro, sino que es absolutamente real. Puede hacer TR cualquier persona independientemente de su edad, sexo, raza o condición; únicamente hay que tener en cuenta que por regla general si es mayor la inteligencia, ingenio e imaginación de un individuo podrá realizar un Terrorismo Recreacionista más elevado que otro con menor creatividad.
Ejemplos varios (se recomienda no poner en práctica ninguna de estas ideas hasta no poseer cierto grado de experiencia): Destruye una secta haciéndote pasar por el líder y diciendo todas las barbaridades que se te ocurran (o explica que su desaparición es debida a que los extraterrestres le han secuestrado e ivéntate una historia lo más paranoica y disparatada que puedas y con la cual respaldar tu teoría); o disfrácate de inspector de policía y corre a esa empresa a la que tanto odias (bien porque te despidieron cuando averiguaron que eras tú quien promovía las rebeliones de los trabajadores, o bien porque explota a sus empleados...) y explícale a tu jefe que ha sido detenido por utilizar las instalaciones del edificio como almacenes clandestinos de cocaína (y si ya de paso consigues que “te acompañe a comisaría” y le dejas tirado en una cuneta en medio de la nada mucho mejor todavía); o hazte pasar por encargado de hacienda y explica al director de un Banco importante que según los últimos informes acaba de entrar en quiebra y se le embargarán tres de sus cinco mansiones al habérsele declarado insolvente; o si sois un grupo grande de personas tratad de sabotear una corrida de toros explicándoles a los espectadores en las filas que han retrasado la corrida porque el torero ha engorgado cuarenta kilos de golpe y de repente no le valía el traje (por ejemplo), y les invitáis amablemente a que se marchen a sus casas no sin antes cambiarles sus entradas por otras (no hace falta decir que falsas) con las que poder asistir a la siguiente corrida, pues obviamente el dinero no se devuelve; o si eres un estudiante escribe una carta al resto de profesores haciéndote pasar por el director de tu colegio, instituto o facultad con el motivo de que tu colegio, instituo, o facultad sufre graves amenazas de desprendimiento y es necesario que permanezca cerrado mientras se rehabilita (o lo que se te ocurra).
Puedes hacer Terrorismo Recreacionista disfrazándote de la persona a interpretar, o siendo tú mismo mientras reproduces la información supuestamente dicha por un tercero (que en el primer caso sería la persona a interpretar), o bien desde el anonimato asumiendo por internet o por correo habitual una falsa identidad o incluso varias al mismo tiempo. Puedes hacer TR a quien quieras, incluido a tus amigos, si quieres gastarles una broma, practicar, o simplemente divertirte un rato. También puedes realizarlo con ellos (en vez de “contra” ellos), si así lo prefieres.
Si realizas Terrorismo Recreacionista con tus amigos es muy importante que congeniéis todos en el sentido del humor, y que poseáis un igenio y creatividad afín; pues si las burlas y ocurrencias de tus compañeros te parecen burdas, poco originales o no son de tu estilo o de tu agrado no te vas a divertir. Y si no te diviertes, lo mejor es que inventes una excusa asociada al contexto de la situación que interpretáis y abandones la actuación; pues la máxima del Terrorismo Recreacionista es la diversión.
El TR se basa en usar el ingenio para crear situaciones con las que burlarse del Sistema opresor sin que sus perros falderos puedan constatar o demostrar una violencia explícita por parte de los activistas. Las acciones y el sarcasmo deben ser lo suficientemente sutiles y manipulables como para que las víctimas no encuentren una forma (o al menos una forma contundente) de denunciar la “agresión” o tomar represalias por el supuesto “abuso”. Para ello, es esencial que el Terrorista Recreacionista evite por su parte la violencia física o verbal, a menos que no le quede otro remedio porque su propia integridad se encuentre en peligro.
Existen diferentes niveles de riesgo en el Terrorismo Recreacionista. El peligro no es que te descubran, sino en qué situación te descubran. Es diferente que te pillen defendiendo la eutanasia en una Iglesia cualquiera mientras te haces pasar por un Cura anónimo, inexistente o desconocido a que te pillen haciéndote pasar por el Papa en el Vaticano. Es necesario que vayas adquiriendo experiencia poco a poco, por ello apelamos a tu sentido común.
No te preocupes si te cogen. Lo van a hacer, una y mil veces, independientemente de lo bien que hayas actuado o de cómo te las hayas ingeniado para ir saliendo del paso. De cada tres, una te van a pillar... Esa es la estadística. No es culpa tuya; si te has divertido, has sido sarcástico y sutil, y les has confundido y exasperado, lo habrás hecho bien de todos modos. Nadie ha dicho que sea fácil mantener éste tipo de “farsas”.
El “engaño” ha de ser elaborado y burlesco, que se note cierto tono de vacile o broma pero al mismo tiempo parezca lo suficientemente real. No es lo mismo que una nota (redactada a máquina, con una apariencia lo más veraz posible y con la firma del director del banco) en el cajero de un banco diga “No funcionan algunos números. Si están incluidos en su contraseña secreta y no puede marcarlos deberá acudir a otro cajero. Disculpe las molestias” a que diga “No funcionan los números 1, 5, 6, 8 y 0. Si su contraseña secreta personal e instrasferible contiene solo los números restantes, por favor opere por aquí. En caso de que su cartilla o tarjeta de crédito se quedasen incrustradas en la ranura use los dedos, o pulse la tecla $ repetidas veces (si no la encuentra siga buscando). También tenemos unas tenazas a disposición del cliente. Para cualquier eventualidad puede contactar conmigo por teléfono o viniendo directamente a mi casa. Gracias.” (y añadir una forma de contacto con el director del banco, y su domicilio). Obviamente, la primera opción es bastante más realista; pero si te divierte más la segunda deberías decantarte por ésta. Recuerda que en el Terrorismo Recreacionista lo más importante es la diversión (eso sí, asegúrate de dejar bien implantados los documentos para que no resulte sencillo quitarlos y confundan el mayor tiempo posible).
Interpreta libremente. No te aprendas o ensayes diálogos, ni actúes sobre una base demasiado predeterminada. Deja que tus palabras y reacciones fluyan, y si en algún momento te confundes u ocurre algún imprevisto (como por ejemplo que no pudieras disimular la risa por un comentario de un compañero ya en escena) no trates de corregirlo ni te reprimas, simplemente inventa cualquier motivo (aunque no sea demasiado creíble) para justificar tu comportamiento. Ante todo sé natural (incluso si te equivocas), como si no estuvieras actuando. No intentes controlar a tu personaje, que sea tu personaje quien te controle a ti.
Con el TR aprenderás que no es necesario amargarse ante aquellas situaciones que te perturban o desbordan. Aprenderás que se puede luchar con humor contra lo que te parece injusto, e incluso terminarás valorando y deseando todo aquello que hasta ahora más has odiado, pues sin la existencia de la tiranía, el consumismo, el abuso, la explotación, la represión etc etc no tendrías modo de justificar –ni siquiera ante ti mismo- la moralidad del Terrorismo Recreacionista. Y lo más importante, comprobarás que el Poder teme que se reproduzcan este tipo de acciones. Porque no quiere que nadie se de cuenta de que la simple y pura diversión puede movilizar masas (de forma mucho más fehaciente que una simple conferencia o taller en un Centro Social Okupado); y de la que Revolución puede ser aquí y ahora. Porque todo cambio comienza en uno mismo.
Sé audaz, ingenioso, desvergonzado, astuto, sarcástico, creativo, rebelde, original, elegante, imaginativo, arriesgado, impulsivo, rompedor, temerario, destructivo, luchador y libre.
Y lo más importante... DIVIÉRTETE.
(Advertencia: Hacer Terrorismo Recreacionista puede crear adicción).
Contacto: Leyrian@hotmail.com
http://terror-recreativo.foroactivo.net
Difunde (y no olvides añadir la autoría y dirección de contacto).
Leyrian.
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