8.9.08

Qué te puedo dar

Citación de la consejería de empleo de la Comunidad de Madrid, que se ha puesto seria con las búsquedas activas de empleo. Un colegio en García Noblejas, ocho licenciadas en psicología y pedagogía con media de 6,3; cincuenta parados muestran sus caras de agobio, de pena o de resaca, un conserje se viste de sheriff… Podría ser una película interesante sobre cómo se convierte en profesión incordiar a los demás, pero a los guionistas de cine español no les alcanza la imaginación, ni a mí tampoco. Mi ejemplo es el siguiente: ya sé el curso que quiero hacer, ya tengo un currículo y varios curros por los que no cobro; es decir, mal que bien, aprovecho el tiempo como si currase para una empresa de sanitarios. Sin embargo, me envían a una hora y cuarto de casa (sin pagarme los billetes de metro), para que escuche a estas chicas contarme cosas que ya me contaron hace ocho o nueve años, cuando acabé la carrera; las mismas que en su día me impelieron a solicitar trabajo en el Telepizza –biógrafos- ¡en el Telepi!

Lo sé, no hay distinciones, más vale que vayan dos listillos por sesión, de esos que tienen ideas novedosas, futuristas o vanguardistas; es mejor que se cuelen algunos diletantes con tal de que todo el mundo se empape de que tiene al alcance de la mano las técnicas adecuadas. ¿Qué son dos escépticos por cada cincuenta? Sigue la lógica del igualitarismo: “Tú, cínico, siéntate o se acabó lo que se daba”. ¿Se acabó? No está muy claro pero, por si las moscas, allá que vamos, hora y media de ida a un colegio de los Salesianos (¿esa bandera que hay junto a la de la Comunidad de Madrid es la puta bandera del Vaticano? Amarilla y Blanca, yo diría que sí. ¿Qué pinta ahí? ¿qué pintamos en un colegio de los Salesianos?). Hora y media después de vuelta a casa, tras haber firmado en el registro ante el atento ojo de la pedagoga que ejerce de agente de la condicional.

La vez anterior, la del Telepi, había una moza en una mesa, te citaba y tú le contabas que siempre quisiste ser astronauta pero que cualquier curro cerca de keli te parecería bien. Archivaban tus deseos en una papelera de reciclaje con nombre grandilocuente y se olvidaban de que existías. La crisis les ha puesto las pilas, o al menos eso es lo que quieren hacer creer.

No conté aquí (paradójicamente no tengo tiempo) que me mandaron hace una semana a la Poveda a pasar un proceso de selección con un tipo muy majete que me confirmó que lo mío no eran los utillajes industriales. “Yo sello y tú tranquilo” me dijo, y un coro seráfico sonó en mis oídos, orejas que por cierto no me había lavado con el fin de ensuciar lo más posible mi aspecto.

Ya van dos ratos perdidos y me temo que desde aquí hasta el final serán unos cuantos más. Siempre que me encuentre a gerentes medio normales que capten la completa desidia que obtendrían de mí en el caso de que me contrataran, estaré tranquilo. Espero que no sean más que eso, ratos, lo suficientemente cortos para que no supongan un corte prolongado en mi actividad. De momento, y para desconcertar a la muchacha del servicio de la Comunidad, en la pregunta de qué creo que puedo aportar en mi puesto de trabajo he contestado que aportaría una modesta dosis de Plusvalía. Supongo que si tiene sentido del humor se lo habrá tomado a cachondeo. ¿Qué querían que pusiera? ¿Entusiasmo? El que se hubiera reído entonces sería yo, por no llorar.

5 comentarios:

RGAlmazán dijo...

D. Pablo, lo de la plusvalí le puede hacer perder la partida. ¡Mira que si se lo creen!

Salud y República

Anónimo dijo...

Ja, ja y rejá.
¿Y por qué no reúnes estos escritos autobiográficos en un volumen tamaño gordo y buscas editor que lo publique como "La conjura de los necios" a la hispana? En vez de perder el tiempo en las oficinas del paro lo harías firmando ejemplares en la feria del libro. A tiempos desesperados (o desesperantes), soluciones intrépidas.
Salud y autarquía.
Ana.

R. Contreras dijo...

error número 1: esas entrevistas no son para buscarte curro a ti, sino a quien te las hace, o creías lo contrario. yo sí hasta que fui a un par de ellas.

error número 2: no se dice plusvalía, ahora el término fetiche es valor añadido. tú aportas un valor añadido porque eres muy bueno en algo que otros no manejan. por ejemplo conducir la moto del telepí sin manos no es plusvalía, pero bailar el hulahop mientras recoges bandejas puede llegar a serlo (dónde comemos? donde el notas ese del julajop y nos reímos de él, joder!)
siempre puedes acogerte por desesperación y curiosidad y aprender lecciones. de mis tiempos de lumpenlicenciado, camata, precario, etc. guardo algunas. un colega novelista profesional afirma que empezó a desarrollar su mirada literaria trabajando en un bingo, etc.

estoy con ana, trata de sacar un anovela y su plusvalía.
salud!

Eloy Garavís dijo...

Tres paros largos y unas cuantas citas semejantes a la narrada me incitaron a preparar oposiciones (labor en la que todavía estoy). Lo más curioso de esas reuniones es que se repiten los esquemas ad libitum del entrevistador y no sirven más que para lo que Ana sabiamente te propone.
Sigue con la huelga de brazos incorruptos, por favor.
Salud.

Anónimo dijo...

Bueno, parece que hay alguien que guiará mis pasos por las oficinas a las que acudiré prontamente...

Dificil se pone el arte del percheo. Ya hay un lider, yo seré tu mejor y mas aventajado alumno.

Besos, yul