La semana se me va de las manos y en realidad no hago nada, sostener el día, mirar por la ventana las veces que puedo, y esperar a que llueva o a que pare de llover; hasta que me llaman y me dicen: tiene usted que traer el dni y la cabecera de la nómina, o la cartilla –er, la perdí hace no sé, ¿veintinueve años?, o pierdo una cada año, ¿por qué no le doy el número?- Me sacan del exilio, vienen a por mí de nuevo; no sé cómo me encontraron, no salgo en las páginas amarillas.
Las bibliotecas están bien, las diez están bien, y construir el día con módulos pequeños y no con cargas de cemento (¿Cuántas veces comparo el trabajo con cemento, sisifeando? menuda lata, los mismos símiles, el mismo cantar de las hazañas del que en buena hora nació, el que ciñe espada para que el rey le absuelva -¡qué buen vasallo si tuviera buen rey!- ¡qué lata!; a ver si me animo a la vuelta de tuerca ¿Es eso el estilo?¿dar la vara?)
Me reincorporan la semana que viene, y pronto me pondrán el Adsl. Es difícil asilvestrarse. Yo me veía rebuscando alipendes en el contenedor y fíjense, me quieren convertir en un publicitario –de tornillos, no de postín. Mira que les quise advertir de que era un espíritu libre (aunque el pájaro en la mano se dejaba sobar); mira que había empezado a recortar cupones, y no han querido soltarme, o fui yo el que no se quiso soltar tan pronto. Da un poco igual.
Las bibliotecas están bien, las diez están bien, y construir el día con módulos pequeños y no con cargas de cemento (¿Cuántas veces comparo el trabajo con cemento, sisifeando? menuda lata, los mismos símiles, el mismo cantar de las hazañas del que en buena hora nació, el que ciñe espada para que el rey le absuelva -¡qué buen vasallo si tuviera buen rey!- ¡qué lata!; a ver si me animo a la vuelta de tuerca ¿Es eso el estilo?¿dar la vara?)
Me reincorporan la semana que viene, y pronto me pondrán el Adsl. Es difícil asilvestrarse. Yo me veía rebuscando alipendes en el contenedor y fíjense, me quieren convertir en un publicitario –de tornillos, no de postín. Mira que les quise advertir de que era un espíritu libre (aunque el pájaro en la mano se dejaba sobar); mira que había empezado a recortar cupones, y no han querido soltarme, o fui yo el que no se quiso soltar tan pronto. Da un poco igual.
El caso es que el lunes curro, y el martes, y así sucesivamente.
3 comentarios:
Chico, esto es la vida. Y tú que decías que no...
No hay nada como no tener fe para que te salgan las cosas.
Suerte y al toro (perdón por el símil taurino)
Salud y Rep´´ublica
Yo aquí ando, trabajando en sábado...
Pablo. Eres muy mono.
Pablo..
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