17.12.07

CICERÓN RESPONDE

Yo, persuadido por aquel verso que todos conocen y que prohíbe "avergonzarse del arte que se profesa", y obligado, además, por tu empeño en recibir este volumen, juzgué conveniente, sin embargo, defenderme de los que en algo pudieran acusarme.

Y si esto no fuera así, ¿quién habría de ánimo tan duro y agreste que no me concediera esta recreación y entretenimiento, ahora que no puedo dedicarme al foro ni a los negocios públicos? Yo no puedo entregarme al ocio, y temo más la tristeza que las letras. Lo que antes me aprovechaba para los juicios y la curia, ahora me deleita en casa. Y no sólo me ocupo en cosas tales como las que este libro contiene, sino en otras mucho más graves y mayores, y si logro verlas terminadas, pienso que mis ocios domésticos igualarán a mis defensas judiciales. (...)

Cicerón (El Orador) Traducción de Menéndez y Pelayo.

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