3.8.08

Por el camino que lleva a Moria

Clavó en mis entrañas
las flechas de su aljaba.
He sido la risa de todo mi pueblo,
su cantinela de todos los días.
Me hartó de amarguras,
me embriagó de ajenjo.

Ralló con guijarros mis dientes,
me cubrió de polvo.
Privaste mi espíritu de paz;
me olvidé de la dicha
y me dije: “¡Pereció mi apoyo
y mi esperanza en Yahvé” [1]

Prosigue la monótona lectura, con algún buen momento como ése. Según la concepción sagrada del espacio de los yahvistas el desierto era el lugar en el que moraban los demonios. Dios hizo vagar a Moisés y a Aarón con toda la tropa para expulgarse antes de entrar en la tierra prometida. Allí se quedaron los baales, pero la amenaza de que en un desierto termine la alianza aún pesa sobre Israel. El desierto es infierno y destino. A Jeremías le hizo decir: no hay Dios.

Estoy deseando que aparezca Jesús de una vez por todas. Lo imagino como la llegada de Frodo, Sam y Gollum a Mordor. De momento están en Moria. La compañía está a punto de pelearse: ¿hay un elegido o cualquiera puede colgarse el anillo? La parte de los profetas avanza o retrocede en el pensamiento conservador de que hacen falta héroes, ungidos o, como mínimo, portadores que sufran por nosotros. Alguien que nos pague la cuenta en el bar. El nuevo tipo de héroe que aparece en el Antiguo Testamento es el que reza eso de “He sido la risa de todo mi pueblo, su cantinela de todos los días”.

El Rey será Aragorn, pero el Héroe, el único, es Frodo Bolsón: lleva al apóstol y se encuentra la tentación en el camino. Él es quien sufre la risa de los demás y quien pierde la paz. Lo que dice la Biblia y el Señor de los Anillos es que siempre hay uno y que la de ése es la misión más jodida. Para que el rollo patriarcal funcione, mejor que presentar a un Aquiles, es que el representante sea debilucho y supersensible. Si lo piensas, la idea es más perversa: la salvación puede obtenerse viendo la película de Mel Gibson, basta con que te dé un poco de pena el actor al que brean con cáñamos. A partir del Nuevo Testamento, el hombre se pone en la butaca del Director (el artista antes conocido como Yahvé). Falta el Evangelio Según Frodo Bolsón para superar esa visión omnisciente, grupal, supuestamente objetiva; faltaría para hacerse cargo del cuadro completo. Saramago escribió uno según Jesucristo que no he leído.

Son temas demasiado amplios para meterse, ¿es Jesucristo más poderoso que Frodo? ¿De cuál de las doce tribus proceden los Orcos? ¿A qué se debe tanto delirio? ¿Debería poner en la cabecera del blog que Todo Está Relacionado? Preguntas y desconocimiento.

Comencé hablando del desierto por el que volaban sueltos los demonios. Para muchos es importante que cada uno lo pase: porque ahí falta el pasado, la nostalgia se muere y todo se plantea otra vez y la que mira atrás se convierte en sal gorda. Dicen que es posible encontrar la sabiduría en el desierto, lo dicen los amigos de Job. ¿Tú con quién vas, con los que creen que hay que pasar la travesía con factor ochenta y uno solo, o con los que van con el bueno de la película? Unos parecen iluminados y otros parecen alienados. En realidad ahora ya no importa mucho, con la Wikipedia y todo eso, la sabiduría está mucho menos dramatizada, y los justos tienen el estado de derecho. Nadie tiene que meditar encima de una duna. Eso son ganas de ganeta, decía mi abuela.



[1] Lamentaciones.

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