Una colección de quiosco trajo a casa el de The Animals. Detrás del Sol Naciente había siete u ocho temas de verdadero Rhythm and blues. Machaqué canciones como Talkin’ ‘bot you o Don’t let me be misunderstood. Pude haber aprovechado para aprender a tocar la guitarra, para que no fuera tan desagradable oírmelas cantar, pero me quedé en enteradillo. Hoy, que tengo suficiente experiencia como para saber que tener experiencia no mejora nada, sigo haciendo un ranking que copan los artistas de entonces de Rhythm and blues y Soul. Nobody but me, Ruler of my heart... Son como un relevo de 4x100 de gacelas estadounidenses que corren para llegar al carro de los helados en un día de sol, una encarnación de la alegría de vivir –y de una suave melancolía- como quizá no se haya visto igual desde los tiempos de la Arcadia. El mejor contexto para escuchar este disco tal vez sea el baile del encantamiento, sin embargo, es una alegría que puede exportarse también a la fábrica (That's the sound of the men working on the chain ga-a-ang) o al estudio del payo más cool.
Podrá rebatirse que esta música a veces se hace epidérmica, sí, esos son algunos defectos que le veo al soul: bastantes canciones son pestiños. El verano se acaba y ya no apetece pasearse por los parques, pero mientras dura, la banda sonora puede ponerla Otis; aquellos besos de ayer traen las tristezas de mañana, como dice Maxine Brown.
No volverá el verano del A change is gonna come ni del hermano Martin, ni del hermano Malcom. Los predicadores podrán anunciar parrillas y las estrellas del pop blando hacerse tatuajes de Tommy Hillfiger. Podrá convertirse todo en una cuestión de pobreza, otra vez, el ¿hermano puedes ayudarme?, el mother, i’m down on my knees; podrá derrumbarse todo como ocurre en esa canción, pero ahí estará otra vez y siempre, mientras quede negritud, como orgullo, como la mejor muestra, la música.

8 comentarios:
negritud? yo buscaría un concepto menos esencialista y por ello racista, que me recuerda a Ansón teniendo malas ideas lúbricas en medio de un desfile de jacas jerezanas o gachís etiópicas.
qué repelús.
Vaya, yo pensaba en algo un poco más abierto, como en la peli de los comitments: soy negro y estoy orgulloso. Claro que me has hecho pensar... Voy a veranear cerca de Jerez... Así me luce...
sí, esos son algunos defectos que le veo al soul: bastantes canciones son pestiños
iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiih!
pero ahí estará otra vez y siempre, mientras quede negritud, como orgullo, como la mejor muestra, la música
Soy fanático del blues, y el caso es el mismo...
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Chaval, mientras haya broders y sisters, jacobo tendrá trabajo, y la página de corner soul seguirá aumentando su lista de hits.
Preguntemos a las expatriadas que viven en Dominicana y demás islas caribeñas de lo que opinan de la esencia del concepto de la negritud. Mucho me temo que su opinión será otra, como si de un zoo se tratara, lleno de boas y demás animales colgantes.
Chau, boludos, desde Argh!entina
MUy guapo tu buenos aires queridos, que leimos en tropa tras el regreso post-iguazu. No vimos tanta corrupción como entonces, pero tampoco salimos a buscarla, como hicimos aquella vez.
De vuelta en la ciudad de la furia, comienzan sus últimos días de consumo, de nuevo les invito a partir en un viaje con regreso al mundo de la lujuria y el capital.
Bienvenidos a la élite, despedios de ella en el aeropuerto.
Lo blanco de Bo Diddley, lo negro de T-Rex
Las verrugas en la cara del que canta en Motorhead.
Yuju.
Moldavo
Sr. Elorduy,
Menudas vacaciones!!!!
Y, ¿es que en Jerez no hay internet?
Su público le reclama.
Saludos.
Valeriana G.
Lo hay, lo hay.
El lunes...
El lunes o el martes contaré qué pasó cuando estuve en un convento de clarisas
Abrazos.
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