Pueden dejar de leer en este momento porque les voy a confesar que ésta es una de esas entradas de relleno; dentro de diez o quince días ya no estará en la página principal, que es como decir que habrá desaparecido. Muchas entradas son de relleno, creedme, he visto bastantes blogs. Pueden escribirse por inercia o precisamente por la falta de inercia, porque uno se obliga a hacerlo para demostrarse algo. Como esto tiene ínfulas, en mi caso, los posts de relleno suelen estar a medio camino entre la historia, la literatura y la broma. A decir verdad, cuesta diferenciar este tipo de entrada de las que uno se curra con más entusiasmo. Para el público es casi imposible, uno lo intuye porque gasta más tiempo en escribirlo y menos en corregirlo.
Hoy me pondré el traje de Mikolor y lanzaré una tesis con la que espero que se alcance una síntesis que dé paso a una nueva tesis, a saber, que lo único relevante con respecto a los blogs ocurre el primer día que se escribe. A pesar de todas las pegas que podamos poner al concepto de “relevante” trataré de exponer dicha postura paso por paso:
El primer post es tan importante como la elección de la plantilla y de los colorines, decisión en la que, quien más quien menos, gasta un cuarto de hora. Sea sobria o historiada, con la plantilla el autor o la autora busca aquella que mejor defina su espíritu, o en su defecto, la que mejor disimule que el blog solo tiene una entrada.
El título también es importante. Este blog comenzó llamándose Amanecer Provisional -no me digan que no era pedante- ahora se llama Tres visitas; está dentro de la categoría de otros títulos graciosillos como En la ducha final, o el Blogotón. A mi juicio, el tipo más extendido es aquél en el que hay una declaración de intenciones junto al nombre del/la titular: Las funestas ocurrencias de María, El bazar estrambótico de José Luis, Cosas que Sandra retuvo, etc. Sin embargo, en eso de los títulos hay tanta variedad que es inútil hablar a la ligera: fragmentos de canciones, bromas personales, descuidos gramaticales, recordatorios, citas de escritores, idioteces… Se aplica la tópica de que el nombre es lo de menos y listo, si no uno no avanzaría nunca.
El primer post, (qué ilusión), es el que permite que le digamos a nuestros amigos, eh, he abierto un blog, y que le apuntemos la URL en esa libreta de diseño que cinco años después sigue teniendo las hojas en blanco. Uno quiere abarcarlo todo en esas primeras frases. La primera entrada, decía, tiene algo de brindis al sol y hay una flagrante captación de benevolencia. Queda retórico decir que es la más pura de todas. Es la menos viciada de cuantas se escriben, tal vez porque todavía no se ha asimilado bien el tono de tertuliano que se emplea habitualmente en este mundillo. Es un poco cursi decir que el autor/autora es en esa entrada como el pintor o la pintora de Altamira. Además, es exagerado, a la vista está la diferencia.
En la primera entrada ya se puede ver cuál es la actitud del autor/autora. La actitud se suele mantener mientras el blog sigue vivo. Con respecto a las actitudes, éstas son las que he visto más a menudo:
a) Hagamos como que llevo aquí toda la vida (o comienzo In Media Res). El autor o la autora quiere quitarle importancia a que acaba de empezar y escribe como si llevase posteando desde el noventa y nueve. Suele hablar con familiaridad de personas que no conocemos y que, por lo que cuenta, han de ser super-interesantes.
b) Declaración de principios. Autor o autora exponen con detenimiento lo que les gusta y son aún más minuciosos explicando lo que no les gusta. Suelen culminar la entrada con una cita de Cortazar o con un vídeo musical de los Smiths o de Nick Cave.
c) Declaración de guerra. Similar a la anterior, tiene más de manifiesto. Alguien ha salido rebotado de otra página, o ha leído demasiados poemas malos en la red, y decide perder su tiempo criticándolos. La primera hostia busca a un ente abstracto que se llama sociedad o sociedad de la información y contiene una proclama del tipo: hay que utilizar sus propias armas para vencerlos.
d) Asuntos propios. En este caso, autor/autora, sólo pretende pasar un buen rato con los amigos. La primera entrada sirve para presentar un vídeo grabado durante la última borrachera. Poco a poco va derivando a una colección de bromas pariolas del youtube y juegos de agudeza visual. Pronto, el texto deja de importar.
e) Asuntos de estado. En la presentación se emplean palabras como ágora, comunidad, o debate. El blog se entiende como un ejercicio de responsabilidad y enseguida se prohíbe el paso a los trolls que están al acecho de diarios en los que verter su mal café.
f) Yo y mi yo. Grupo al que pertenece este blog. Autor/autora estima que ha tenido una idea genial para darse a conocer. El problema viene cuando se plantea por qué hay que darse a conocer, si uno está a gusto solo.
g) Blogs de cine, de recetas, de poesía, etc. El mínimo común denominador de estos cajones de sastres (horrenda expresión) es el espíritu voluntarioso y la disimulada esperanza de que aparezca un mecenas que nos ponga lucrativos banners, tenga aficiones parecidas a las nuestras y una casa de multipropiedad en Menorca.
Como resumen hay que destacar que cualquier blog nace con intención de encontrar un sitio mejor o, al menos, igual que el que ocupa su autor o autora en la realidad.
Tengo un poco de prisa así que me voy.
Pensaré de camino qué se hace después de la primera entrada, cómo se transforma o se extingue ese primer impulso, y en qué se convierten los blogs cuando no se actualizan. Cuando ya no salen entradas de relleno.
5 comentarios:
Lo malo es tener una pretensión. Yo, por poner el ejemplo que conozco, empecé pensando en usarlo como herramienta para mi trabajo de profe. De golpe y porrazo me di cuenta de que se había convertido en mi querido diario que nunca tuve. Qué cosas, uno convertido en adolescente a la mitad de los treinta. Y así sigue la cosa, aunque pronto pondré enlaces a los blogs que han hecho mis alumnos durante la última evaluación (todo se andará, espero). Pero es lo que hay, Internet te ofrece la posibilidad de tener otro vicio más, y claro, caes de cabeza.
Me ha resultado muy educativo este metapost que nos ha brindado usted.
Voy a ver si escribo uno más de relleno para relajarme.
Salud.
Mira tú qué bien me viene este post que has escrito para sacar a colación el libro del que te hablé el otro día (creo): "Registro de catástrofes", de Miguel Amorós.
Él dice: "La tecnología no es neutra; es inseparable de la opresión, no sirve para otra cosa. Todo progreso tecnológico bajo el capitalismo es un progreso de la opresión, pero nadie parece entenderlo". Y arremete contra los blogs y los post con razón. Mientras opinamos y nos quejamos aquí, en la virtualidad, no lo hacemos donde verdaderamente importa, en la realidad. Piensa en cuántos blogs se habrá hablado de lo de las 65 horas y cuánta gente ha salido a la calle. Vamos, que hay que hacer caso a la Rata y apuntarnos al activismo de barrio.
Saludos.
Ana.
Joder Ana, tan clarividente como siempre. Me apunto a la propuesta de la Rati y dejo el blog. Desde que lo abrí pienso en lo mismo: esto es un vicio más que nos mantiene en casita, donde no estorbamos.
Deberías continuar la serie. O incluso inventarte un nuevo blog que bien podría titularse 'Relleno de nada'.
Un saludo.
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