13.6.08

Preguntas

En efecto, esto tiene mucho de vicio. Hace poco charlaba con mi colega Ástor, un menda super-interesante, acerca de si estos inventos, en concreto el myspace, permitirá que los chavales de hoy se desarrollen mejor social y emocionalmente (e.d., si sirve para pillar cacho), él decía que nada sustituiría a las piscinas de barrio de toda la vida. Gracias a estos cachivaches –argumenté - se ha creado un tercer lugar, entre la calle y lo privado, en el que podemos perfeccionarnos; pero eso ya lo había oído antes, antes que yo se lo había dicho alguien, y él no parecía dispuesto a admitir que, aunque sea un mundo idealizado, no todo en él es falso.

Lo que has puesto de Amorós, Ana, no me convence demasiado. La gente está a la que salta con los opios del pueblo; es cierto que esto tiene las trazas de ser un pasatiempo burgués y que encima está al alza; sobra retórica, sobran opiniones, sobran enlaces, etc., hasta ahí estoy de acuerdo. No obstante ¿acaso la retórica del mundo okupa y antiglobalización de la calle no maneja otros estereotipos? ¿No se ponen otras poses, no se magnifican los hechos? ¿No es otra exhibición de egos y complejos?

Tomar las calles, palabras tan huecas como construir la blogosfera, repensar, crear un movimiento de base, etc. Si nos ponemos optimistas, tanto estos debates activistas como la paja que se suelta en los blogs, son conversaciones –si nos ponemos pesimistas son monólogos-, charlas que se tienen en cualquier sitio y que acaban para algunos en la cárcel, en la cama, para otros dentro de un disfraz de barril en una mani, quemando contenedores o en la barra de un bar. Casi es lo de menos que sean útiles o inútiles. Por eso discrepo de ese fragmento: ¿no pertenece al mismo sistema que denuncia, el autor? ¿Qué diferencia hay entre un libro, aunque sea de una editorial autogestionada, y una página, aunque sea de google? ¿Cómo se obtiene el marchamo de activista? ¿Se pierde porque no quememos contenedores?

Tengo otra pregunta y para esta confieso que no tengo respuesta, quiero saber si para serlo (activista o como queráis llamarlo) hay que tener un desempeño relacionado con la transformación o si, como antes, valía con ser proletario. Es la cuestión clave que no me atrevo a contestar porque a mí me conviene lo segundo; sin embargo creo que la solución, no solo moral sino también laboral, pasa por implicarse a tope, abandonar las empresa privadas y luchar por cambiar lo público desde dentro y desde fuera. ¿Cómo se ataca desde dentro? Supongo que opositando y enseñando a los niñatos que la explotación es un crimen, no lo sé.

Dejo para lo último la cuestión parlamentaria que, como sabemos, ejerce de fin de la historia en base a un derecho que ha salvaguardado siempre los intereses de los que hoy proponen condiciones aun más leoninas a sus siervos. Se supone que el juego de la izquierda era avanzar dentro de ese sistema, pero ha quedado en eso, en un juego de magia que millones aplauden y que no convence a casi nadie. El PSOE, en realidad, no ha traicionado muchos ideales porque desde el setenta y cinco ha expuesto pocos, de hecho, tanto este partido como IU han comprado algunos como el que Al Gore vino a vender a Europa. En cuanto a reivindicaciones laborales el PSOE delegó desde el principio en los sindicatos. En la campaña que hemos padecido recientemente, Zapatero no hizo mención -que yo sepa- a los muertos en accidentes de trabajo, sí que lo recuerdo en desayunos con los empresarios y festejos de esa clase; sobre el paro se habló con cifras, vanas cifras. Sobre la precariedad los líderes no tenían opinión.

Un rebotado de IU con el que viajo en autobús dice que el problema de la coalición es que sus órganos internos funcionan peor, ¡bajo el punto de vista moral!, que los de aquellos monstruos que pretende combatir (poder, banca, democracia, etc.). Es cierto que la ley de partidos perjudica, pero el hecho de que IU como tal, sólo saque votos en Madrid, alerta de que, en efecto, el grupo que más pretende luchar contra el centralismo es el que lanza un mensaje al que tan sólo pueden responder los que están en el centro y sus aledaños. Burgueses y ciudadanos.

Volvemos al principio, a los blogs, espacios para el debate, la discusión y la satisfacción de vanidades. Lo que aportan estas entrañables letrillas es precisamente la descentralización, siguiente paso en la lógica evolutiva. Recomiendo las obras de Mircea Eliade para comprender lo que ha significado el centro del mundo para casi todas las civilizaciones que ha padecido este planeta tan agradable. Si es solo una posibilidad más o si ha muerto prematuro el beneficio de una comunicación pseudouniversal y pseudogratuita, no es algo sobre lo que quiera opinar ya que no tengo una opinión si estoy sobrio.

Desde luego, ni ayer ni hoy quería desalentar al señor Garavís, su blog me parece una buena idea, y desde luego está bien escrito. En Psilicon Valley hay espacio de sobra para sus kilobytes. Añadiré que hay que usar sus armas para vencerlos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado amigo, lo uno no quita lo otro. Es decir, que se puede criticar la tecnología y criticar muchas cosas más. Y por supuesto, la falsa conciencia del turismo antiglobalización, eso hay que criticarlo sobre todo. Y las manis convocadas por sms, para mayor beneficio de telefónica, que no sirven para nada. Y con más razón a los hipócritas partidos que se autodenominan de izquierdas, para quienes, como dice Amorós "otro capitalismo es posible". Y la puta y asquerosa campaña del 80% de participación en las elecciones. Sobre todo esto y más reflexiona el señor Amorós. También él, como tú, piensa que el activismo ya no tiene que ver con apropiarse de los medios de producción o salir folcloricamente a las calles, sino que pasa por entender que el sistema se basa en el consumo y actuar en consecuencia. O sea, menos Telepizza y más huerto ecológico. Menos Zara y más costureras. Y es verdad que mucho bueno tienen los blogs, por lo menos nos comunicamos.
Saludos.
Ana.

Eloy Garavís dijo...

Lo que dice tu colega Ástor (y paso al tuteo de una vez) me parece muy interesante: yo añadiría los descampados (ya casi desaparecidos por mediación de la omnipotente industria inmobiliaria), los parques y las plazas. Los chavales de Fuenlabrada con los que yo trabajo hablan tanto de chatear por Internet como de la quedada del viernes pasado en el parque, no creo que Internet y la piscina de barrio sean incompatibles hoy por hoy, pero sí creo que hay síntomas de una depauperación de los lugares propicios al amor (parafraseando a Ángel González). Y cuando digo amor quiero decir "salir a la calle". El activismo de barrio que proponía la Rati no debería ser entendido sólo como el catalogado hasta el momento, sino un movimiento más parecido a lo que dice Ana, que en el fondo es una forma muy individualista y por eso adecuada a los tiempos modernos. Las organizaciones político-sindicales se han convertido en empresas completamente aceptadas por el sistema consumista porque venden y compran algo: política de andar por casa y cuotas de poder, respectivamente.
La pregunta que te haces es LA PREGUNTA, pero ya propones la respuesta, y en eso es en lo que yo estoy ahora mismo, intentado implicarme en y con lo público.
En cuanto al dilema de los blogs, yo paso de opinar ni ebrio, al menos hasta que tenga clara su utilidad. No te preocupes, ya venía desalentado de casa, aunque escribo casi a diario sin entender muy bien por qué; supongo que es como fumar.
Salud.

Eloy Garavís dijo...

Lo que dice tu colega Ástor (y paso al tuteo de una vez) me parece muy interesante: yo añadiría los descampados (ya casi desaparecidos por mediación de la omnipotente industria inmobiliaria), los parques y las plazas. Los chavales de Fuenlabrada con los que yo trabajo hablan tanto de chatear por Internet como de la quedada del viernes pasado en el parque, no creo que Internet y la piscina de barrio sean incompatibles hoy por hoy, pero sí creo que hay síntomas de una depauperación de los lugares propicios al amor (parafraseando a Ángel González). Y cuando digo amor quiero decir "salir a la calle". El activismo de barrio que proponía la Rati no debería ser entendido sólo como el catalogado hasta el momento, sino un movimiento más parecido a lo que dice Ana, que en el fondo es una forma muy individualista y por eso adecuada a los tiempos modernos. Las organizaciones político-sindicales se han convertido en empresas completamente aceptadas por el sistema consumista porque venden y compran algo: política de andar por casa y cuotas de poder, respectivamente.
La pregunta que te haces es LA PREGUNTA, pero ya propones la respuesta, y en eso es en lo que yo estoy ahora mismo, intentado implicarme en y con lo público.
En cuanto al dilema de los blogs, yo paso de opinar ni ebrio, al menos hasta que tenga clara su utilidad. No te preocupes, ya venía desalentado de casa, aunque escribo casi a diario sin entender muy bien por qué; supongo que es como fumar.
Salud.