25.6.08

Segunda parte

Hoy estoy de suerte porque tengo algo que contar relacionado con el post de ayer. Están bien este tipo de entradas porque puedes esmerarte contando lo vivencial*; en un marco universal, al modo de los antiguos exemplum. Ayer estaba hablando de la crisis y hoy llego al curro y me echan, toma castaña. No voy a decirles que me viene bien porque trae mala suerte, pero bueno, este sitio era regular tirando a infumable. Adapta al breve espacio de tu vida una esperanza larga; verano chaval, paro, sol y playa, y en septiembre u octubre veremos si la crisis sigue esperando ahí fuera y si está más tocha. A por la próxima ola.

Hasta hoy trabajaba para una subcontrata de la subcontrata para Internet de Paginas amarillas. Era la primera vez en mi vida que me ponía pantalones cortos para ir al trabajo, algunos dirán que me han botado por eso pero no creo, había uno o dos motivos más. Me han enseñado una esquelita fotocopiada en la que un tal Señor Richardson comunicaba un notable descenso de las previsiones de producción. Un tipo que este fin de semana estuvo mirando motos en el salón de Ifema le ha echado la culpa a los comerciales y al propio Richardson; el financiero ha fotocopiado el cheque y ha llegado la peor parte, las inevitables despedidas de los compañeros (una cosita rápida, me alegro de haberos conocido, espérate que no me llamen a mí ahora, son unos perros, dos besos). Me he metido en el metro con la mano en la cartera y luego se me ha ocurrido que esto tiene que ver con la crisis de la que venimos hablando tantos blogueros.

Hoy tocaría cantarle las cuarenta al señor Richardson o al de Ifema, porque a Zapatero ya quise cantárselas ayer.

Intentan mantener el margen de beneficios como la fortaleza fronteriza del Desierto de los Tártaros:

De un extremo a otro de las murallas corría todavía el grito: “¡Alerta! ¡Alerta!”, pero a los soldados les costaba mucho trabajo transmitírselo, tanta distancia separaba a uno de otro[1].

En la radio he oído que el seleccionador tiene seis hipotecas. El Señor Richardson lo ve todo negro detrás de sus cristales tintados, el del Ifema, bajo el casco; desde el primero hasta el último buscan un cinturón para apretárselo; que nadie beba agua, porque pronto habrá sequía, todo el mundo Cocacolas frescas, en los jardines de Polaris World. Paro, sol y playa, tiempo para decidir lo que hago. El cheque de Zapatero que no llega o llega mordido. Cheney presidente del mundo y éste es el bagaje. Las empresas que mejor funcionan las parto y te las doy, si alguna va mal yo me hago cargo. El estado sortea lo que sea con tal de mantener las fortalezas de Cheney o el castillo viejo desde el que escribe Vidal I Quadras. Este estado es aparato porque transmite, es el mensajero de ese supraestado, el mercado liberal, que pisa el freno para agarrarse más a su progreso.

La única noticia nueva que tengo desde que leí lo que había dicho Zapatero es que me han echado a la calle. ¿Qué piensas? ¿Son unas vacaciones de verano o me han licenciado definitivamente?

Yo, que es otra forma de progreso, al menos para mí. Llevo unas cuantas horas aquí sentado, intentando relacionar la crisis de las finanzas con el suspenso que me ha puesto la compañía. Podría sentirme culpable ya que miraba mi correo y los periódicos, tal vez no estuve a la altura de lo que Richardson esperaba de un licenciado.

Viejo zorro inglés…

Esta vez te la he jugado bien. Ahora estoy pensando en hacerme viajes en autobús por Marruecos. Como un sobrino que espera los regalos de cumpleaños para aliviar esas trampas que ha puesto en la cola del cine, así aguardaba yo la carta que he recebido a las tres. Dice la carta que en mi patria no faltará paro, sol y playa. Lo único malo es que se me ocurren canciones del Último de la fila, mi patria en mis zapatos, etc. y la canción de Violeta Parra aunque no tiene nada que ver.

Esta mañana le decía a Carmen que Richardson no me ha dicho cuándo iba a irme de vacaciones. Después me he puesto los pantalones cortos y he viajado terminando una novela corta de Junichiró Tanizaki que os recomiendo: La Madre del Capitán Shigemoto[2]. El de Ifema ha sido explícito con respecto al futuro inmediato.

(…) Se podría decir que Shihei fue atolondrado y vanidoso, pero tenía también otro lado. Un ejemplo es la historia del plan que tramó con el emperador Daigo para contener el derroche. Cierto día Shihei se presentó en la corte ataviado con un traje lujosísimo, que transgredía las normas dictadas por el emperador. Éste, al verle desde una ventana, montó en cólera y llamó a un chambelán. “Recientemente hemos sido estrictos con quienes se excedían en ostentación por encima de su rango. El ministro de la izquierda será el ministro principal, pero es intolerable que venga a la corte vestido de forma tan llamativa. Ordeno que se retire inmediatamente”, dijo el emperador, muy nervioso y preocupado por lo que pudiera salir de aquello. Pero Shiehi, intimidado, se retiró precipitadamente sin permitir siquiera que le precedieran sus servidores, y estuvo un mes encerrado a cal y canto en su mansión. Si iban a visitarle no recibía, explicando: “La reprobación de su majestad es grave”, y no asomaba ni la punta del pie. El resultado fue que no se hablara de otra cosa que del incidente, y que la gente empezara a retraerse del lujo ostentoso; pero la verdad era que todo estaba planeado de antemano entre Shihei y el emperador. (…)



* Que vuelva Secondtortu.

[1] De Buzzati. Trad. Benítez.

[2] Trad. Balseiro.

6 comentarios:

odradek dijo...

No seas injusto con el señor Richardson, rojeras malandrín, seguro que no duerme de filantropía por haber tenido que prescindir de tus servicios y contratar una flota de becarios de quita y pon.

De mis casi 10 años de becario-subempleado-parado sin subvención-esclavillo obreviví. malamente pero sobreviví. igual puedes aprovechar el revés para jartarte de libros y escribir alguno que le caiga en gracia a algún mr. Richardson del mercado editorial que te permita salir de apuros.

la verdad es que no sé si felicitarte o condolerme porque creo que Baudelaire hizo bien cuando pateó al mendigo que le lloriqueaba con el fin de espabilarle. será que mi nuevo status de pequeñoburgués a regañadientes me está sentando mal?

noaz dijo...

Acabo de ver Dexter (la serie) y te podría dar un par de ideas de como actuar con el Sr. Ricachón, en privado.
Eres un genio.

RGAlmazán dijo...

Me cago en tos los Richardsons. Lo que pasa es que como hay tantos, no sé si va a haber pa tos.

Salud y República

Eloy Garavís dijo...

Yo pienso como tú. Durante mi precaria vida laboral siempre esperaba con impaciencia el momento de la liberación. Al principio, durante las primeras horas del nuevo estatus, me cabreaba y soltaba unos cuantos dioses; después comenzaba la nueva etapa de vacaciones, paro productivo y paseos antes imposibles. Ahora soy un interino más en busca del título de funcionario (sin prisa mientras no falte el garbanzo). A Richardson y al del casco que les den y que se coman toda su mierda. Y tú a disfrutar y a escribir, que nos haces pasar muy buenos momentos.
Salud.

Ten con Ten dijo...

Opino lo mismo: no sé si condolerme o alegrarme. Lo mejor las formas: hablando de todo un poco, mañana mejor te quedas en casa. Estás despedido. Vaya tela.

P.d. Gracias por el interés.

Saludos.

Anónimo dijo...

Bueno, te puse un post para darte la enhorabuena antes que todos los demás y no aparece. Lo que te escribí ya no viene a cuento, así que desde aquí, simplemente, recuerdos.
Ana.