Claro que he vuelto y me he dado de bruces con el Eclesiastés:
Salió desnudo del seno de su madre y se marchará lo mismo que vino, sin sacar de su trabajo nada que pueda llevarse consigo (…) De cuanto existe ha sido ya pronunciado el nombre (…) Por más que el hombre se esfuerce en investigar, no comprende (…) El hombre que vive largos años disfrute de todos ellos, pero recuerde que los días sombríos serán muchos, y que cuanto sucede es vanidad.
No tiene desperdicio el librito.
La eternidad, el progreso… pura y simple vanidad. Cuántos autores han malgastado su vida tratando de atrapar el viento, cuántos han pensado que habían puesto un nuevo nombre a aquello que ya existía; en el mejor caso son ríos que van a dar al mar, y en los peores son estanques hediondos que, engañados, se consideran océano. Nada hay nuevo bajo el sol.
Otros aparecen en momentos en los que la Historia está en crisis, cuando no hay respuesta para la siguiente pregunta: ¿Qué ventaja tiene el sabio sobre el necio? (…) Entonces me dije: “¡Voy a probar la alegría, a buscar el placer!”. Pero también eso es vanidad. De la risa dije “¡Locura!”, y del placer “¿Para qué sirve?”. Son más certeros identificando problemas que imponiendo soluciones, para ésas ya están los nuevos testamentos. Es el Apocalipsis en la vida corriente. Es la misma pregunta que se planteaban los Clash, what are we gonna do now? Aparece cuando se vive el final de los buenos tiempos. Es la Historia cuando no hay buenos ni malos, necios ni sabios. Y todo es una mierda.
Hasta ahora se han encontrado sustitutivos, son duraderos pero ninguno es eterno. Después de que el libro de las Palabras de Qohélet tratase de poner paños calientes sobre la situación de Israel en el siglo III a.C. apareció una de estas soluciones universales, cuya premisa era la conquista, fagocitar, en lugar de censurar, las costumbres. Algo parecido pasa con Manrique, en este caso se trata de América. Me atrevo a emitir el juicio que haría el Eclesiastés sobre aquellas conquistas e incluso sobre la revitalización de las esperanzas, ya se saben la cantinela: vanidad.

Miles de creencias son sustituidas traumáticamente desde el principio de la historia, desde que existe la conciencia de que, como todos los animales, también muere el ser humano. Los vivos saben al menos que han de morir, pero los muertos no saben nada; no perciben ya salario alguno, porque su memoria yace en el olvido. Perecieron sus amores, sus odios, sus envidias, jamás tomarán parte en cuanto acaece bajo el sol. Pocas épocas han perdurado desde que se llegara, por distintos caminos, a este tipo de conclusiones; ha hecho falta una sustitución, una revolución, en muchos casos. El mundo de la marquesa y del vizconde había llegado a su final. Siempre cabe imaginarse el rococó como una fiesta, en la que hay que gozar precisamente porque vamos a morir. Fiesta o drama, qué más da, si todo es atrapar viento. Aprovecha el instante, hermano.
Por lo que hemos visto, suponemos que el tipo del Eclesiastés no conocía a Platón. Se separa de las pamplinas del alma inmortal y va al meollo del cogollo montado en una filosofía pragmática que toma diversas posturas que en ocasiones se contradicen: a veces está bien poseer, a veces ser pobre es bueno y otras equivale a ser pobre de espíritu; no obstante hay principios de sentido unívoco, como que hay que obrar bien. Es lo que importa, dijo Segismundo.
(También obrar bien es vanidad).
¿También, Qohélet?
2 comentarios:
Bienvenido.
¿Qué tal una comilona en mi terraza para que nos contéis "Las aventuras del veraneo" (Goldoni)?
Ana.
Sí señor, el Qohelet!
Planteó el tema del existencialismo siglos antes de que la mayoría de los pueblos descubrieran erm... algo avanzado.
Todo es vanidad... Oh, Vanidad de Vanidades!
una filosofía pragmática que toma diversas posturas que en ocasiones se contradicen: a veces está bien poseer, a veces ser pobre es bueno y otras equivale a ser pobre de espíritu
Porque unes diferentes cosmovisiones las cuales son frutos de diferentes pactos con la Divinidad...
Lo que el Qohelet plantea es que todo aquello que nos aleje de los espiritual es vacuo e insustancial, es pura vanidad, deshecho...
:]
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