1) Sin embargo un blog no es para eso, le dije, hay que dosificar la acción, este tipo de entrevistas: despacio, y sólo una vez cada cierto tiempo; me parece lo más saludable. Los biógrafos tienen suficiente material. Hay mucha gente biografiable, más que biografílicos. Ese es el quid de los blogs, lo he descubierto, ejercer nuestro derecho a escribir nuestra propia biografía (entonces será una autobiografía), no, si creamos un personaje nuevo.
2) ¿Cuándo descubrió que era un capullo exhibicionista? Me alegro que me haga usted esa pregunta, mi infancia son recuerdos de esa clase. ¿Podríamos decir que desde niño? Y no nos equivocaríamos.
3) ¿Has visto el blog de tal? es un rollo metabiográfico, una pasada (o una rayada). Es Nueva Literatura Adolescente inteligente (–fabuloso-).
4) Cuenta su vida desde el punto de vista de alguien que no contaría su vida por nada del mundo si no se sintiera impelido por algo externo, en dos palabras: su vida es el manuscrito encontrado.
Me he perdido.
Empezando desde el principio. Me he levantado a las diez, he hecho un viaje relámpago a Madrid, más que nada porque me apetecía decir viaje relámpago; he leído una historia triple de Vila Matas, he recordado lo que ella dijo ayer después de que leyera “Por qué escribí”. He intentado relacionarlo todo. He llegado a mi destino, he firmado tres copias de la rescisión del contrato de alquiler de Puerto de Almansa, he seguido leyendo la historia de Vila Matas, he sentido mis pelos en el sobaco empapados por un sólido goterón al que han seguido varios y de nuevo he llegado a Conde de Casal donde he subrayado una frase en la que Vila Matas habla de Simone Weil: una escritora que la turbaba desde que se había enterado de que despreciaba las artes de la imaginación, pues le parecían un truco para disimular el inmenso vacío de nuestra mortalidad[1].
Luego hemos comido y hemos estado con Maia, una niña de un año, hija del hermano de Carmen y de su amiga Vanesa. Después me he puesto a trabajar y me he preguntado qué pasa con las metamemorias después de leer a E. P. Mesa. ¿Es lo mejor que se puede encontrar en el ciberespacio?
1) Algunos lo llaman diario y a tenor de sus visitas, no son mucho más interesantes que uno de estos, de hecho la gente se corta casi siempre de poner la carnaza que pondrían en un diario, usan trucos, como decir: aquel polvo con C. en el parque de S. fue realmente inolvidable.
Para los que somos recatados se ajusta mejor el título de Metamemorias. En unas Memorias se pueden incluir episodios que no se relacionan directamente con uno: el resultado de mi amarga decepción con el gobierno socialista, lo que escribí un día que esperé veinte minutos a que llegara el metro o el día que usé Internet para promocionar los embustes de mi amigo Carlos. Meta porque tienen algo de memorias de las memorias. Puestos a categorizar podríamos incluir un adjetivo concluyente: Metamemorias desfragmentadas, para no llamar a nadie a engaño. Ruego que los biógrafos posteriores lo tengan en cuenta como posible título.
2) He cometido el error de interesarme demasiado por la ficción. Vila Matas y Simone Weil me miran con desconfianza desde sus sentencias, temo que esa sospecha sea cierta e invalide todos los intentos, que no han sido tantos. El problema está en los que serán, ya que no me gustaría tener que contar mi vida para hacerlas interesantes, no quiero que ella piense que son tristes cuando, en realidad, las pretendo escribir alegres (como son).
Las ficciones que serán son sospechosas en este blog. Si me desconcierto y tiro por la historieta, les pido que me avisen, porque no quiero que por un cuentecín se deslegitime el intento de afrontar el vacío de la mortalidad.
3) A lo mejor no se puede permitir ser nihilista. Le dice Carmen a alguien por teléfono hablando de otro. Son las ocho menos cuarto y voy a repasar el texto. Ayer encontró una falta garrafal. Imaginaba a mis biógrafos ruborizados si la hubieran descubierto. Ruborizados y después ausentes.
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