Anoche, en Telemadrid, entrevistaban a Alberto Vázquez-Figueroa, que presentaba una nueva novela titulada Coltan que va sobre el tráfico de este mineral, “más importante que el petróleo” según el canario. Quien diga que Figueroa no se moja debería haberle visto ayer; al presentador le cambió la cara cuando empezó a hablar de la guerra de Irak, “¿quién juzga a los criminales electos?” le preguntó, y el hombre de Esperanza trataba de echar balones fuera y le preguntaba por qué razón regala sus novelas en Internet o qué fue de su desaladora (por lo visto Vázquez-F. ingenió una planta que le ha costado unos cuantos millones y el estado se la ha tirado para atrás). Teniendo en cuenta que ha vendido más de veinticinco millones de libros, siete minutos de entrevista son pocos. A otros autores que han vendido mucho, pero mucho menos, se les respeta más, se les deja programas enteros para que hablen de sus influencias literarias o expliquen un manifiesto: si lo firman porque lo firman, si no por qué no, etc. Vázquez Figueroa podría pagarse su propia cadena de televisión, pero lo justo sería que se le atendiera en la tele generalista como a uno de los diez escritores vivos más importantes del panorama nacional. Y más cuando lo que tiene que decir afecta a todo el mundo.
Al hombre de Telemadrid se le notaba la envidia, No pillé su nombre pero, por un comentario que hizo, supuse que es uno de tantos periodistas con novela, especie tan extendida como la de los camareros con cortometraje. Pelusa y cierta arrogancia intelectual de este personajillo; admitía que Figueroa vende como nadie pero no lo consideraba de élite, más bien un cabrón con suerte, y así lo trataba, el escritor de best sellers debía reírse en su fuero interno de este crecido suplente de verano, autor de una novela sobre el Madrid de los Austrias a la que no consigue dar salida. La venganza del gacetilla fue cortarle en lo más interesante de la entrevista. Figueroa, al que se veía acostumbrado a tratar con mediocres que no respetan sus cifras, aprovechó su porción de minutos para hablar sobre el Coltan, que era a lo que había ido.
Con Coltan se fabrican los móviles, los ordenadores, las pantallas TFT, los satélites, etc. El 80% se encuentra en África central, hay un 10% en Australia y otro 10% en Indonesia y alrededores. El control de ese 80% ha sido el germen de las guerras y limpiezas étnicas centroafricanas. Según la wikipedia, el Coltan ha financiado a varios bandos de la segunda guerra del Congo, un conflicto que ha resultado con un balance aproximado de unos 4 millones de muertos. Leo en otra página: «Con la venta de diamantes –ha declarado el mismo Adolphe Onusumba, presidente de la RCD [Reagrupación Congoleña para la democracia] – ganábamos unos 200.000 dólares al mes. Con el Coltan llegamos a ganar más de un millón de dólares al mes». Si los piratas ganan esas cifras el beneficio de los inversores debe ser mucho mayor. Vázquez-Figueroa apuntó a Halliburton (de nuevo Cheney) y otras transnacionales de “seguridad y servicios”, aunque en la página de Solidaridad.net hablan de empresas intermediarias de “riesgo compartido”, belgas, holandesas y estadounidenses, que pulverizan el mineral y se lo venden a las Majors del sector de las telecomunicaciones, Sony, Dell, Nokia, etc. Como es costumbre en estos tiempos, al genocidio se une la devastación medioambiental que amenaza a especies de gorilas y el ecosistema centroafricano, Uganda, Ruanda, República Democrática del Congo.
El asesino es el vicepresidente, es el presidente; los asesinos son los corsarios y los que lo pulverizan, hay una red tan vasta de criminales que la porción de responsabilidad que le toca al ciudadano de a pie es mínima, en el precio de un móvil nuevo hay una cuota que corresponde al pago de la indulgencia. Es como aquello que dijo Al Gore cuando le preguntaron si había dejado de viajar en avión para predicar con el ejemplo: No, el planeta se lo puede permitir porque lo hago por una buena causa.
Vázquez-Figueroa y el vicepresidente de Clinton son de esa clase de opositores al sistema que se han forrado en el sistema y pueden permitirse desvelar, a través de la ficción, parte de los manejos del aparato. La actitud de los medios más serviles es proclamar en estos casos la contradicción que hay entre que Figueroa denuncie las matanzas que provoca el Coltan y que sea un millonario que usa móviles y ordenadores como quien gasta calzoncillos. Miran al dedo que señala la luna.
3 comentarios:
Esta tarde Júlia Otero le ha entrevistado y, a pesar de que decía cosas que siempre todos hemos sospechado, en casa nos hemos quedado de piedra.
Era como ver realidad una leyenda urbana.
De pena.
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Es FALSO.
Del “coltan” se extraen el tantalio y el óxido de niobio, que se utilizan mayoritariamente para fabricar condensadores, desde hace más de 25 años, y aunque es cierto que se trata de elementos muy valiosos, debido a sus interesantes características mecánicas y eléctricas, es falso que séa imprescindible para la fabricación de telefonos móviles y otros aparatos electrónicos de alta integración, como también es falso que tenga un precio desorbitado y que el 80% se extraiga del Congo, siendo el principal actual productor Australia.
Estos “supuestos” condensadores imprescindibles son fabricados también de alumínio, cerámicos, poliester, mica y de otras películas metálicas, además de tantalio y óxido de niobio, por lo que, si bien es cierto que se trata de un elemento muy importante para la fabricación de condensadores en miniatura, no es ni mucho menos “vital” para mantener el desarrollo y la continuidad de los sofisticados actuales aparatos electrónicos.
El problema en el Congo sería exactamente el mismo si en lugar de ser “rico” en coltan lo fuera en mercurío, plata, cobre, petroleo o cualquier otra cosa.
Pero esa es otra historia…
Muy buena la entrevista... he visto ahora tambien el reportaje en Cuarto Milenio
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