Pero claro, si el primo encuentra un puesto y todo va como la seda me asalta la duda de si encontraré a mis clones. Dónde empezar a buscar. Si son clones verdaderos no pondrán anuncios en infojobs –si son clones “clavados” lo más seguro es que no tengan trabajo para ofrecerme-. Dónde, digo, tengo que empezar la pesquisa ¿bajo el puente? ¿En las empresas para las que ya curré? ¿En la inclusa? ¿En Münster? Si alguno de ustedes tiene una idea, que la exponga, por favor. Como digo, tenemos tiempo: encontrar al otro yo no es cosa de un día. Y menos si aspiro a que sea una versión mejorada.
Nota: Como quizá recuerden, Münster fue la ciudad de los Anabaptistas (c. 1535). Allí se congregaron masas entorno a los predicadores más fogosos de la época, hombres como Rottman y Matthys, nombres relegados a la historia de categoría preferente. Normalmente la segunda o tercera oleada protestante aparece retratada por medio de lo esotérico y del fanatismo, sin embargo, su rabia tiene todas las trazas de una revolución contra los de siempre (revolución que por supuesto incluye y se desvirtúa en buena medida por el crimen). Todo esto viene a cuento de que me estoy leyendo Q, obra de unos autores misteriosos que firman bajo el seudónimo de Luther Blissett, aunque ese tema y la ciudad de Münster también aparecen en Opus Nigrum de Yorcenaur. Como ven la búsqueda del clon es poco activa: ayer, en el metro, no levanté la vista del libro.

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