6.4.08

El problema está en China

Aquí la cosa va así: ponen a Pepe Bono de presidente del congreso; hacen una película sobre un barman judío que sobrevive en Mauthausen preparando daiquiris para los reyes del campo; compran cien vagones último modelo a una empresa alemana mientras en Alemania se siguen usando vagones de hace veinte años; suman redes de alta velocidad que no le compensan a ningún otro país; omiten cualquier alusión a las plagas de crímenes más significativas; dejan que les critiquen otros que no hacen nada y no hay tertulias que radien las críticas de los que sí hacen; gastan millones en campañas que llaman al ahorro, hablan de crisis y quieren organizar olimpiadas y se sigue dando dinero a unos cuantos solterones que se visten de negro o de violeta para dar misa (y se sigue dando misa).

En “Callejeros”, el viernes, aparecieron dos señoras, la primera llevaba gafas de sol, hipotecó dos casas para montar un negocio, el negocio de hundió, pidió un préstamo a Mr. Scrooge para pagar la hipoteca y ahora debe hasta los tallarines que se come los viernes por la noche. La segunda señora quiso especular, montó una promotora, empezó a construir un edificio allí donde Cristo perdió el bonobús, nadie o casi nadie se dejó encandilar por el ladrillo visto, los albañiles se marcharon, las ventanas aún están sin marco, la señora dice que es la pescadilla que se muerde la cola, y la verdad es que el edificio parecía exactamente eso, una absurda redondez en medio de un páramo.

No sé dónde leí hace poco (¿fue en un blog?) que en China se mide la corrupción de las autoridades del barrio según el número de casas que se han quedado a media construcción. Pero aquí la corrupción no se mide así. Lo más probable es que esas señoras, en algún momento, le hayan echado la culpa al gobierno de sus desgracias. La broma del estado liberal es que cuando las cosas van mal la culpa la tienen los únicos a los que se elige. Y lo malo es que lo mismo los elegidos no tienen la culpa de que esa señora se arruine, pero cuando especulan a ellos no les pasa eso. A ellos los negocios les van bien.

La corrupción y los derechos humanos en China están hechos una pena. Alguien tendría que enseñarles a los chinos un par de cosillas.

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