Me apena comprobar que el gris chirría. Tengan por cierto que hice los cambios en el blog para que se sintiesen más cómodos. En fin, no sabe uno cómo acertar.
Como decía la canción: el recuerdo que tendrás de mí será horroroso.
Hay espacios indefinidos en las nostalgias, pero suelen ser en blanco y negro, y más en las nostalgias de tango, tan crueles que hasta el perro compañero las siente y nos abandona. Mi vecino dice que la clave es perdurar: "de aquí no se va ni dios" dice en las reuniones, y como es grande todos nos quedamos sentados hasta que acaba su discurso. Luego, de vuelta, se confiesa: “En algunos momentos no sé ni lo que digo. Pero qué coño”.
Yo tenía una compañera en la facultad que levantaba la mano sin saber lo que iba a decir. Mañana será directora de museo. Con el tiempo nadie se burla, ni siquiera en privado, se deja que hablen (se puede decir más alto pero no más claro). No nos sorprenderá cuando lo nombren presidente de la comunidad.
Sin novedad con respecto a los nuevos becarios. Definitivamente parecen veteranos de varias crisis. A estas alturas hay caras que ya me resultan familiares, de gente que ha podido hacer algún curso de la Tripartita. El símbolo de la Fundación Tripartita es como la cinta de Moebius, y no parece casualidad. Hay un eterno retorno, muchos barcos que hacen idéntico recorrido. La Fundación Tripartita sería entonces como el proyecto Dharma. Estaríamos recorriendo esa cinta constantemente, sólo cambiaría el ademán, dependiendo de si pasamos por la parte interior o exterior del bucle. Por el lado soleado o el oscuro.
Afortunadamente he podido utilizar la palabra paquebote. Comprendo que puede parecer forzado pero, por si no lo han notado, mi cambio de actitud con respecto al blog me está trayendo sinsabores.
Ha surgido de un consejo que leí que daba Tom Wolfe a los escritores jóvenes. Me gusta que los escritores den consejos que no sean de perogrullo. Wolfe dijo que había que olvidarse de la ficción en los primeros años. Va muy bien vestido como para no hacerle caso.
Hay un tipo de consejo de escritor que odio, que suelen soltar los escritores a los que más odio. Son esos consejos que empiezan de diferentes formas pero que siempre acaban con la ecuación: “si el escritor joven no hace tal es mejor que se dedique a otra cosa”. No creo que se pueda ser más mezquino. La clave es permanecer, perdurar, como dice el futuro presidente del bloque.
En algunos momentos no sé ni lo que digo. Pero qué coño.
No me van a echar unos cuántos tipos sólo porque tengan más de tres visitas. De momento hay que abstraerse, recorrer el camino sin percatarse de los pliegues que lo convierten en bucle. Quizá la Fundación tenga otros planes para mí.
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