26.4.08

Al anónimo

Qué sorpresa cuando mi amigo me dijo que no era él el anónimo, que de hecho no sabía que tengo un blog así que difícilmente podía haber escrito aquí. No cambia en nada mi opinión sobre la amistad, pero ahora se me hace mucho más interesante saber quién lo escribió, para eso, traigo de nuevo el texto:

D. Pablo has escogido el refuiarte en los bares. Abogado-consejero de borrachos y de mantenidos. Has escogido ese lugar de exilio, ese reverso de un mundo burgués y de la buena conciencia después de hacer un descubrimiento esencial: tu cobardía.
No viene a cuento de tu texto, pero me apetecía hablar como Camus.

En primer lugar comprobamos que me llama Don Pablo, esto indica que quiere ser respetuoso pero a la vez cercano; lo más probable es que me conozca (me trata en segunda persona y parece saber algo de mi vida por cómo repite “has escogido”). La segunda parte es la más incomprensible. Según el o la anónima, yo soy un abogado-consejero de borrachos y de mantenidos; quizá sea consejero, no lo niego, pero lo de abogado me parece un poco traído por los pelos, tal vez se refiera con ello a mi espíritu conciliador; en cualquier caso esa línea parece un elogio hacia mi persona ya que frente a los borrachos y los mantenidos se me presenta como consejero y abogado, mi troll distingue entre los alcohólicos y yo. El elogio parece continuar al principio de la siguiente línea, auténtico clímax del comentario; de nuevo me dice que he escogido algo, en este caso el reverso del mundo burgués y de la buena conciencia, pero esta elección como ya saben no ha sido hecha por la plena libertad de mis actos sino por lo contrario: es una decisión cobarde, “tu cobardía” dice donde podría decir, para seguir con el elogio, “la cobardía” o incluso “el miedo”. Aunque parezca que la segunda persona manda también en esta oración, hay un “Yo acuso” implícito, una presencia en lo alto que cree conocerme o que me conoce bien, y que puede juzgarme con benevolencia sin renunciar a su análisis implacable. La última frase del comentario nos presenta a un juez con dudas. Utiliza la captación de benevolencia asegurando que lo que ha escrito “no viene a cuento” y finaliza con sorna; él o ella sabe que no escribimos ni hablamos como Camus y que si lo imitamos es porque nos apetece, con su frase demuestra que es consciente de que todo esto de los blogs es una apetencia, más allá, que lo de escribir es una apetencia para aquellos que no saben hacerlo, una cosa fútil, un intento risible. El final abrupto puede indicar: a) que tenía una vaga mala conciencia y decidió retirarse a meditar b) que se le estaba enfriando la sopa y c) que consideraba que ya había gastado demasiado tiempo en Tres visitas.

No me extenderé más sobre el texto. Tengo mis sospechas acerca de quién puede haberlo escrito pero no voy a precipitarme. De momento descarto en primer lugar a mis padres, a los que creo incapaces de llamarme cobarde; luego a los comentaristas habituales de este blog, almazan y tortu, porque sé que les mueven motivos nobles, descarto a la misteriosa Señora de Jarl por causas que deben permanecer ocultas y a mi hermana, capaz de sobrarse, pero incapaz de dejar una palabra sin consonante (“refuiarte”) y de sobrarse sin decírmelo. En cuanto a otros próximos, descartado Diego, están el dueño del perro Afro –principal sospechoso-, Ana, que un par de días antes dio muestra de haber estado en el blog, y algún amigo que se haya mantenido resguardado en la sombra. En su momento pude tener algún enemigo político, pero no creo que nadie se tomara la molestia de rebatirme por alguna opinión que haya emitido aquí o en otro sitio. Enemigos literarios no tengo; es cierto que hace ya algún tiempo alguien, con razón, me anunció que iba a dejar de leer mi blog porque soy un gilipollas, y puede que este sea un caso similar, pero me temo que eso no tiene nada que ver con la literatura. Lo que también descarto es que sea yo mismo el autor del anónimo; me parecen divertidos esos juegos pero esta vez no lo he propuesto. ¿Quién, entonces? ¿Algún blogosfero imparcial? Demasiadas confianzas ¿Un conocido del pasado? Improbable ¿Una némesis abstracta? Excesivamente sobrenatural.

En cualquier caso preguntaré a los conocidos pero no haré nada más. Quizá se descubra si es Shylock o Moriarty en las próximas entregas. Sé que no viene al caso pero me apetecía ponerme en plan Conan Doyle.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy Ana. Te aseguro que yo no he sido. Me encantaría escribir como Camus pero no osaría (y por cierto que lo de "tu cobardía" me suena más a melodrama). No hacía falta que me escusara pero me apetecía...
Pero vas bien encaminado al descartar a Diego.
Yo apuesto por la Señora de Jarl.
Besos.
Ana.

Ten con Ten dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ten con Ten dijo...

El ama de llaves con el candelabro en la biblioteca, está claro.

Anónimo dijo...

Has hecho bien en descartar a tu madre, yo sólo llamo cobardes a los anónimos, y no siempre lo hago en sentido peyorativo (es que soy de conciencia lasa) si el comentario no estuviera mal escrito, podrías haber sido tu, pero tu escribes muy bien. Ya nos contarás a tus lectores si llegas a descubrirlo. Lamadrequeteparió

Anónimo dijo...

Hace mucho que no leo a Camús, pero ¿escribía así de mal?