11.4.08

Era de las malas

La grandeza malvada de la Celestina es que es la más astuta entre otros personajes mezquinos, ridículamente perversos. La muerte de Celestina es la más tabernaria, la más pasional, menos literaria que el suicidio de Melibea, tampoco infantil como la de Calisto.

Uno de los autores a los que he leído, creo que Maravall, apunta la importancia del salario, práctica que se extendió en el periodo en el que vivió Rojas. Suena el tintineo de las monedas y se derrama el vino en la mesa de la vieja alcahueta, los criados se reúnen con las prostitutas para poner verde al patrón, la gerente de la empresa se distrae escuchando los groseros lamentos de Sempronio, Areusa, Elicia, Pármeno. No tarda en sentenciar su voz: Quando seays aparte, no quiero poner tassa, pues que el rey no la pone.

Quinientos años después nada ha cambiado (Risas y aplausos).

Se me ocurre -así por ciencia infusa- que uno de los factores que más ha evolucionado es la noción del amor libre. El mercado planea por encima, pero nos gusta creer que a eso no se le debe llamar amor. Como dijo algún bolerotango: es vano resistirse a su inocente llamado.

Es bonito el amor. Sí al amor.

¿Por qué no era libre Calisto? Ahí es donde el sagaz autor mete su libro en la Alta Literatura Pero De Verdad. Hay quien opina que la imposibilidad es, ante todo política: según ellos, la familia de Melibea representaría a los cristianos nuevos burgueses con gorilas profesionales frente a los más divididos que débiles corros de castillo e iglesia.

Para la historiografía oficial la solución es que no hay impedimentos para el bodorrio. Las miradas de los tres jurados se vuelven hacia Calisto, y este las desvía hacia Celestina, y la vieja lanza una mirada significativa a la joven. El amor loco de Melibea sería incompatible con el matrimonio, se ha dicho. La tercera apaga un tanto la lumbre de Calisto y aviva las del amor verdadero por una cadena de oro.

Otro malo que acojona es el que no tiene cejas de Perdidos.

1 comentario:

Ten con Ten dijo...

Como diría Jessica Rabbit:"Yo no soy mala, es que me han dibujado así."